Wilco Archive se dedica justo a lo que su nombre indica: a recopilar todo lo que puede de Jeff Tweedy y los suyos, sobre todo conciertos y bootlegs varios.
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Wilco Archive se dedica justo a lo que su nombre indica: a recopilar todo lo que puede de Jeff Tweedy y los suyos, sobre todo conciertos y bootlegs varios.
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You were right about the stars:
each one is a setting sun
I always thought that if I held you tightly
you would always love me like you did back then
Distance has no way of making love
undesrtandable
I wonder why
we listen to poets
when nobody gives a fuck
I miss the innocence I´ve known
playing Kiss covers
beautiful and stoned
I myself have found a real rival in myself
there´s bourbon on the breath
of the singer you love so much
He takes all his word from the books
You don´t read anyway
I´ve got reservations
about
so many thing
but
not about you

De una alianza inesperada surgió en 1998 uno de los discos de la década. Billy Bragg, poeta con guitarra al servicio del amor y de la izquierda, y Wilco, defensores de un estilo de vida pasado de moda, se embarcaron en un tarea titánica: honrar a Woody Guthrie, un icono del siglo pasado, aquel cuya guitarra mataba fascistas, pero no a partir de su música.
Curioso que lo que más aparezca sea Bob Dylan metido con The Band
El salto fue de triple mortal: precisamente de Guthrie, que había influido al mismísimo Dylan en su juventud, se obviaba toda nota. Bragg y Wilco solo necesitaron las letras nunca usadas por el cantautor para dar forma a una música absolutamente conmovedora. Para m, el primer Mermaid Avenue fue el quicio de entrada al universo Wilco (que no al de Billy Bragg). Ahí sigo. Y, como yo, algunos más que conozco.
Así que supongo que la avenida de la sirena tendrá su embrujo.

Jeff Tweedy ha sido el encargado de glorificar el rock’n'roll más clásico en la enésima generación que empezó detestándolo y acabó dándose de bruces con su belleza. Mientras nos pretendían colar la magnitud de la revolución electrónica, las maravillas de un post-rock que acabó siendo de todo menos post o el cinismo, se nos olvidaba que el valor de la música suele residir en lo básico.
Habíamos dejado atrás las lecciones que R.E.M. nos habían dado en sus dos primeros discos, que los Dream Syndicate se habían empeñado en tocarnos durante los 80, la antorcha que Giant Sand seguían llevando desde el underground más absoluto. Pero Wilco, en un disco casi conceptual sobre la vida del músico en ruta, estuvieron allí y nos lo trajeron de vuelta.
(Viene de aquí.)

La de Wilco es la historia de un sueño rock: el de Jeff Tweedy, que lleva toda la vida decidido a ser como las bandas de rock que le marcaron cuando era joven.
Es también la historia de uno de los grandes tesoros salidos de los 90, un grupo que (tomando el concepto de otros, aquí en palabras de Love of 74) es simplemente clásico, a la manera en que Neil Young y Bob Dylan lo son: habiendo hecho con su carrera lo que les ha salido de los mismísimos y, sin embargo, habiendo dejado un reguero de canciones inolvidables, amables incluso en sus momentos ariscos, geniales reconstrucciones de un pasado que, sí, fue mejor, pero no fue nuestro.
Importante ese ‘nuestro’: hay en Wilco bastantes ganas por apropiarse de la música que les educó y hacerla real hoy, aquí, ahora. No somos animales nostálgicos, sino nuevas continuaciones de los rastros (de carmín o lo que sea) que otros fueron dejando en el tiempo.
El suyo es un camino marcado por las decepciones, por la vida en la carretera (el tópico hecho modus operandi), por un amor al rock´n´roll absolutamente indisimulado. Si tu corazón late en coordenadas parecidas, ¿aún no te has decidido a darles una oportunidad?

Ejem…
No es a lo que nos dedicamos por aquí, pero…
(Definitivamente, Love is everywhere)
Nick Drake vuelve. Como del expolio que no cesa ya estamos curados de espanto, a uno no le sorprende que su discografía vaya a incluir otro lanzamiento oficial, seguramente con rarezas que no merecen la pena salir a la luz.
La nostalgia se puso de moda a mediados-finales de los 80 y hoy es ya casi insoportable. Tanto como ese titular entre irónico y desgraciado de Pitchfork que me ha pasado, claro, el amante de las noticias chungas.
En todo caso, si fuese lo contrario y saliesen a la luz joyas perdidas del folk, uno no dejaría de alegrarse, aunque le tenga tirria a todos estos movimientos luctuosos de la industria funeraria discográfica.
Mientras el FIB se plantea moverse a Vizcaya. Mejor dicho, clonarse. Lo mejor, Óscar Cubillo dándolo todo:
Además, curiosamente el acrónimo FIB serviría para un hipotético Festival Internacional de Bizkaia
.
Tal que así, también me entero de que Wilco ya tienen título para su nuevo disco y de que en su myspace se puede escuchar en streaming un tema de adelanto. A ver cuánto tardan en leakearlo por ahí.
Éstas no son maneras de empezar un día. No sé si tomármelo todo a risa, en serio o a malas.
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