
Siempre me ha maravillado la brutalidad de la tortura en la que una gota cae incesantemente sobre la cabeza del condenado. Es el summum del refinamiento, la capacidad humana para hacer daño sin aparentarlo.
Las frases aparentemente tontas escondidas en los discos que te persiguen aun cuando no los estás escuchando son como esa gota. La última, la que Remate repite en su último y cada vez más grande disco, ese No Land Recordings que por aquí nos traía recuerdos griegos.
My enemies are not so bright
Sí, es una tontería, pero, coño, nunca nadie me lo había dicho tan claro. La verdad es que considero estúpidos a todos aquellos con los que me llevo mal. Y Remate, autor del perogrullo, piensa igual:
Esa frase en cuestión es una con las que más me identifico: todos aquellos con los que yo pueda tener algún problema, los considero bastante poco inteligentes
¿Será que yo soy el poco inteligente? ¿Será una cuestión de falsa superioridad, de autoestima subida? En mi caso, me parece que no. Ciertamente, hay pocas personas con las que me llevo mal, por lo que el silogismo dice que hay mucha gente por ahí suelta más inteligente que yo. Gracias a Dios.
Gracias a Dios bis, también hay gente con muchísimo más talento, lo que me permite tomar por asalto sus discos, libros, películas o reflexiones y apropiármelas, citándolas si procede.
Con Remate me ha pasado. Su disco ya no es suyo, sino que cada vez es más mío. Por eso esta entrevista.
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