Uno de los principales peligros con los que Jarvis ha tenido que lidiar desde que Pulp alcanzaron el éxito ha sido que la fama no le engullera. Primero le dio por la coca y lo resolvió con un disco de bajón, This Is Hardcore, que sirvió además para poner fin al espejismo brit-pop, con tantos excesos como cosas buenas (os pongáis como os pongáis, aún puede sacarse oro de toda aquella parafernalia de grupos, por mucho que las canciones sean prescindibles o hayan envejecido fatal).
Después, se recluyó en su chateau y ya no hubo manera: era una estrella, vivía como tal y comenzó a componer música así. Su primer disco, Jarvis, al que algunos aún le sacáis jugo, a mí me pareció un gesto de autoindulgencia impropio de alguien como Jarvis, con bastantes de las peores letras de su carrera y con sólo una vía de escape: tomárselo con humor.
El propio Jarvis, que será muchas cosas pero no tonto, fomentó esta solución: ahí está el vídeo de ‘Don’t Let Him Waste Your Time’ para aliviar los excesos kistch de la canción.








