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Destacados

Las mejores películas de 2008, según Rockdelux

8 Comments 16 January 2009

Lo prometido es deuda. La pidió Manué y El Ruido de la Calle cumple. Tarde, como siempre, pero cumple.

Por cierto, jamás entenderé por qué el nombre del director sale más grande en maquetación que el de la película. ¿Demasiados Cahiers du Cinema leídos?

1. Antes de que el diablo sepa que has muerto – Lumet
2. Pozos de ambición – Paul Thomas Anderson
3. Las horas del verano – Olivier Assayas
4. No es país para viejos – Los Coen
5. 4 meses, 3 semanas y 2 días – Cristian Mungiu
6. Gomorra
7. Wall-E
8. La noche es nuestra
9. La cuestión humana
10. Happy
11. Tropic Thunder
12. El caballero oscuro
13. This Is England
14. Juno
15. Apaloossaa
16. El abogado del terror
17. Margot y la boda
18. El tren de las 3:10
19. Viaje a Darjeeling
20. El incidente
21. Tiro en la cabeza
22. Luz silenciosa
23. La duquesa de Langeais
24. Monstruoso
25. Perdidos en Brujas

Sirva en mi descargo y como muestra de los perniciosos efectos de la paternidad sobre la industria del cine (ni p2p ni leches, esto sí que daña la asistencia a salas) decir que sólo he visto cinco películas de la lista. Eso sí, Wall-E seguro que me la he tragado más veces que todos los lectores de este blog juntos. Además, en una versión tremenda, casi Dogma, con una madre explicándole a su hijo lo que pasa en la peli (pese a que ella no lo acaba de entender del todo).

Sirva decir también que, aún en esas circunstancias, creo que es difícil que haya habido película que cuadre mejor con lo que yo espero del cine.

Discos

Soy idiota

6 Comments 16 January 2009

Beach House se merecían estar en mis lista de mejores discos de 2008 y se me pasaron porque, efectivamente, soy idiota. Me he dado cuenta leyendo el Bostezo Salvaje y lo guay de su selección.

Ruego sepan disculpar mi ineptitud y mandar al garete mis listas. Comprobado: no valen nada, sólo valían el día que se publicaron.

Destacados, Discos

Spanish Bombs 2008 (Los mejores discos de aquí)

5 Comments 14 January 2009

08.Desierto

La lista de nacionales de El Ruido de la Calle es mucho más corta y tengo la sensación de que nos dejamos algo importante. No importa: quede este número ocho desierto tanto para los que pensáis que tal o cual disco debería estar aquí como para aquellos que creáis que ni siquiera os da la lista para que sumen ocho.

07. Tachenko – Esta vida pide otra

tachenkoNo hace falta que lo diga mucho más, pero sólo con una canción como ‘Hacia el huracán’ Tachenko se llevaron de calle mi corazón durante mucho tiempo. Para los amantes del pop vitaminado, del power-lo-que-sea, de las canciones que no tienen miedo a su pasado, Esta vida pide otra (título ambiguo, como muchas de las letras del disco) es puro oro.

06. Airbag – Alto Disco

airbagSerá que hacerme mayor o padre o yo qué sé me ha convertido en un tipo menos necesitado de que me susurren al oído la vida qué mala es (siempre preferí que me lo cantasen como Lapido, no obstante). Será también que he pasado muchas veces por la puerta de mi antiguo colegio, o por las calles de mi ciudad universitaria, sólo para darme cuenta de que el pasado se me fue demasiado rápido, pero ya ha dejado de doler. Será que el único twitt (ajeno, claro) que tengo marcado como favorito es éste:

Vuelvo al pasado, al lugar de los hechos, ahora. No sé qué me da más cosa, que cambien los lugares o que cambien las personas.

Será que Airbag consiguen volver al pasado sin que nada te dé más cosa. Será que en su eterno verano siempre hay olas, amores fugaces, Ramones, sol y auauauuuuuuuuus, paraparapapapáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas.

05. Anntona / Espanto – Split EP

anntona - Espanto Split CDrSuavemente. Amor, a todos los ancianos se les va la olla, hay una tía metida en la cama que no soy yo. No te aguanto, no te quiero, ya lo he dicho y si me muero tengo escrito un testamento: al final se murió, si le llamas al móvil salta el contestador.

Suavemente. Amor, la vida es un carrusel, toma caramelos y un par de guantazos. ¿Cuándo surgió esta línea quebrada entre los dos?

Bésame: empiezas a hablar y todo mi plan se viene abajo. Si yo no te conociera también me engañarías. Te acompaño al taxi, con un par de besos te dejo escapar.

Señores… anda y que os den por culo.

04. Saioa – Matrioska Heart

saioaSerá que no puedo evitarlo. Por más que lo intento, en mi vida siguen cruzándose discos cocidos a un fuego tan lento que, en vez de calentar, congela. El de Saioa es como revivir a Come, pero, ya que estamos, traérselos a los montes de Euskadi y emborracharlos en los veranos de los pueblos, en vez de sólo llevarlos a Castellón, al Tanned Tin.

Una matrioska en la que, por muchas capas que quites, siguen apareciendo nuevas cosas escondidas.

No, no me digas “Te quiero”
No juegues con las palabras, por favor
Se te mueren en esos labios
No son nada, no son nada

Trapezioan – Saioa

03. Los Punsetes

punsetesCada año que pasa, me doy cuenta de que me gustan menos las grandes ciudades que tengo por alrededor. Temo que voy a acabar convertido en eremita o, al menos, como habitante de un pueblo. Si puede ser lo más perdido posible, mejor, gracias. Cuando voy a esas grandes capitales, me pasa que a los dos días me quiero volver ya, echando leches a casa.

Y Los Punsetes me parecen la definición perfecta de por qué Madrid me da tan mal rollo. De hecho, Los Punsetes me parecen la expresión perfecta del mal rollo y la chunguez madrileña. No hablo de la chunguez de los madrileños, pues buenas y malas personas las hay en todas partes, sino del ambiente hostil con el que es necesario salir a la calle, de la mala baba que muchos se gastan como medio de supervivencia, de la idiosincrasia asumida desde hace generaciones. De la coraza de cinismo que hay que ponerse.

Los Punsetes cogen todo eso, lo disfrazan de hits y lo sirven frío, gélido, envuelto en una caprichosa bola de ruido creative commons. Son una fábrica de himnos generacionales. Pero puede ser que no los haya entendido: a mí Dos Policías me parece la mejor canción que se haya hecho jamás sobre el maltrato y resulta que es himno anti-cierre de salas.

¿Veis? Por cosas así me vuelvo tan rápido a mi cubil.

02. Joe Crepúsculo – Supercrepus / Escuela de Zebras

No conviene hablar cuando otros lo han dicho mejor que tú:

Quizá no sea casualidad que Los Punsetes y Joe Crepúsculo hayan dado el estirón el mismo año teniendo en cuenta que ambos liberan al pop español de los dos referentes que más daño le han causado en su historia reciente. Vemos en sus discos que no es imprescindible cargarse de complejos para copiar a Los Planetas, que hay opciones más allá de repetir ad nauseam el petardeo carpetovetónico de la Movida y más importante aún, que la solución no pasa por calcar modas extranjeras: ambos suenan ibéricos. Se puede ser español, producto de una cultura, y al mismo tiempo evolucionar. Ambos han demostrado cómo hacerlo.

01. Ísimos – Espanto / Lidia Damunt – En la isla de las bufandas

Durante mucho tiempo pensé que el número 1 de esta lista serían las dos obras grandísimas de Joe Crepúsculo, porque casi que ninguna otra había sonado tanto en casa como ellas. Sin embargo, de pronto tuve una revelación: en mi esfera cada vez más localista los dos discos más importantes eran precisamente unos que habían logrado hacer canciones universales con los temas del terruño.

lidia Damunr en la isla de las bufandas

¿Parece un tópico? Pues no es así. Por un lado tenemos a Lidia Damunt, responsable de un western crepuscular a orillas del Mar Menos. Quienes hayan estado allí, podrán reconocer enseguida en sus canciones el paisaje de una zona peculiar: el desierto justo al lado de la depravación urbanística; un mar que es una laguna de agua ultrasalada y que está condenado a desaparecer; pocos rastros de playas desconocidas; ni rastro de olas gigantes, ni tan siquiera de marea; Aloes de 50 metros mirando por encima del hombre a torres de apartamentos más altas, todas caerán; ocho caballitos de mar quedaban en el Mar Menor.

En el Mar Menor hay que esconderse en la sombra hasta que es de noche, el cielo es un desierto, los científicos lo estudian y hay profetas del apocalipsis costeros. 1974, 1974, 1974.

Dudo de que por allí paguen por tocar: no desde luego en esas playas dedicadas a la tercera edad justo al lado de los lugares donde los jóvenes turistas beben de más. Hay pueblos fantasmales en invierno, lodos terapeúticos, hoteles en el desierto, tiendas de periódicos que sólo se abren en verano y en las que para entrar debes pasar al interior de las casas.

Por haber, hay islas rocosas, sin nada de vegetación y rodeadas de medusas. Llegas en un barco pequeño, te bajas y te puedes tomar un caldero de arroz. Creo que si pasas el cedazo no encontrarás oro, aunque justo enfrente hay otra isla, en este caso privada, donde tal vez lo haya. No te acerques por allí: pasan cosas raras. Incluso una vez me pareció ver a Will Munny asesinando a Ned Logan, pero debió de ser una alucinación de las tres de la tarde. No es recomendable el Peppermint. Chas, chas, chas.

De todo eso da cuenta Lidia Damunt en su visita a la destemplada isla de las bufandas. Y, curiosamente, no apuesta por una música mediterránea, sino por el polvo de Woddy Guthrie. Coño, es tremendo. Y tiene todo el sentido del mundo: antes del desarrollismo, La Manga tenía que parecerse mucho al Salvaje Oeste. Ya era hora de que alguien la hiciese sonar justamente a eso.

Además, me apetecía encumbrar a un disco con una frase así:

Pero ella me ha contado en sueños la verdad
La Verdad es sólo un periódico de Murcia y nada más.

espanto-isimos

Y luego están Espanto, que vienen de tierras muy diferentes. Lo suyo nace en la misma Calle Mayor de Bardem, en lugares donde se dan cita falsos modernillos intrépidos, la cerrazón más absoluto y una obsesión por acompañarlo todo con vino y comida. Lugares donde la función fática es más necesaria que en otros: todos los días te encuentras por sus calles a gente que conoces pero con la que no hablas o no quieres hablar. “A ver si nos vemos, que cuando quedemos entonces te cuento que hoy tengo prisa nunca tengo tiempo”. Y, sin embargo, el tiempo pasa más lentamente que en ningún otro lugar.

Espanto e Ísimos nacen justamente del mismo lugar que ‘La Cotilla’, de calles convertidas en corralas, de ciudades que te las paseas en media hora paseando, donde la habladuría no es deporte de unos pocos, sino configuración genética.

Ísimos sabe de dónde viene y, al contrario que muchos otros discos de muchos otros artistas, no tiene reparo en avergonzarse de ello. Es más, mira a los defectos de su origen con el amor de quién está atrapado en su tela de araña invisible. Cuando Ísimos se pone de mala leche, acabas cogiendo cariño a los personajes que pueblan sus canciones: a la puta maleta que nunca cabe en el coche, a los más aburridos de todos, a la propia cotilla.

Ísimos, desnudísimo en su concepción casera, te convierte en el amigo sujetavelas que, por mucho que se queje, lo único que tiene es envidia. Te transforma en la niña a la que ningún chico nadie mira porque hay otra a la que ya le han crecido las tetas, a la que ya le han quitado las gafas, a la que ya le han metido mano. Te pone en la piel de quien sigue esperando a que regrese ese falso triunfador, el amor de su vida. Y te convierte en la casa vacía, justo antes de que empiece la fiesta destroyer en la que, una vez más, no volverás a dirigirle la palabra a quien deberías. Beber nunca ha sido la solución, pero es bueno tener amigos que te lleven.

Es bueno tener a Espanto, para qué nos vamos a engañar. Muy bueno.

Destacados, Discos

Ondas del Espacio Exterior 2008 (Lo mejor del año de ahí fuera)

13 Comments 08 January 2009

Los mejores disco internacionales de 2008 (o así)

25. Grand Archives

Volvemos a lo de siempre: uno de los grandes caballos de batalla de la crítica especializada (casi diría que uno de sus prejuicios más tópicos) es que del rock blando no pueden salir grandes discos ni grandes canciones.

Hace tres de años, parecía que eso iba a cambiar. Llegó gente como los Magic Numbers y reivindicaron una visión blandengue del pop y vencieron por KO. Cuando hay canciones, da igual que existan o no los riesgos, que suene muy radiofórmula o que hay hasta cierto punto un tono predecible en los discos.

Al debut de Grand Archives se le pueden sacar tantos defectos como se quieran. Pero yo, cada vez que lo oigo, no puedo dejar de pensar en esa frase que cierto crítico que no recuerdo dedicó al debut de R.E.M. y que venía a decir que los ángeles estarían en el cielo tocando con Rickenbackers estas canciones. En el primer disco de Grand Archives hay también mucho de celestial y de guitarras de doce cuerdas.

24. Boy Omega – Hope On The Horizon

Mi cuota de oscurantismo 80’s a lo The Cure+épica Arcade Fire. Un disco circular sobre que te rompan el corazón, estar jodido y volver a ver la luz. Esperanza en el horizonte y unos cuantos himnos con el corazón en la mano. La voz de Robert Smith, los momentos más folk de otro Smith, Elliot, (también dejes de su entonación) y la intensidad con la que Bright Eyes suelen vestir sus canciones se dan cita en Hope On The Horizon para dar vida a un disco conmovedor, dramático y varias veces al límite de lo excesivo, que curiosamente empieza negando, en su primera canción (la muy Arcade Fire A Quest For Fire) su propia razón de ser: “No hope on the horizon”, canta Gustafsson nada más comenzar el disco. Las doce canciones del álbum son el paseo por la tristeza que obliga al cantautor sueco a darse cuenta de que no importa cuántas veces te rompan el corazón, porque siempre habrá un nuevo amanecer.

Hope On The Horizon quizás no sea un disco que cambie nada, pero sí es uno de esos que escasean: bonito, conmovedor y, finalmente, muy importante en el día a día. De ésos en los que te apoyas durante una época detu vida y luego los recuerdas con una sonrisa triste.

23. Stereolab – Chemical Chords

Diez discos y casi dos décadas pueden dar para muchos sentimientos, incluso la apatía. Y así parecía que se habían recibido las últimas obras del grupo liderado por Tim Gane y Laetitia Sadier. Ni siquiera el hermoso Margerine Eclipse sirvió para cambiar la dinámica. Parecía como si todo el mundo (crítico, sobre todo), después de elevar a los altares a Emperor Tomato Ketchup, hubiese decidido cerrar el grifo de las alabanzas.

Pues bien, es la hora de revisar prejuicios, porque Chemical Chords es un discazo con el que Stereolab vuelven a colocarse entre lo más alto de las bandas actuales. una obra así debe ser carne de lista de “Lo mejor del año”.

Hay razones suficientes para creer en lo que digo. Curiosamente, la resurrección del talento de la banda (o mejor dicho, una nueva eclosión de él, pues nunca había estado muerto del todo) viene del disco más involuntariamente pop de su trayectoria.

Me explico: el grupo quiso que Chemical Chords sirviese para investigar en el ritmo. Gane y los suyos entraron al estudio con poco más que unos cuantos ritmos pregrabados. A partir de ellos, decidieron componer las canciones. Y, curiosamente, pese a estar basadas en el ritmo, vuelven a brotar de ellas los estribillos, los ganchos a los que el oyente puede agarrarse.

22. Times New Viking – Rip It Off

De cómo el raca-raca volvió a ser ruidoso. Entrañables por lo absolutamente amateur de su propuesta, Times New Viking se empeñaron en negarse a hacer los hits indies de la temporada al bañarlos en ácido de feedback.

¿Entonces qué? ¿A qué se dedican en Rip It Off, su último disco largo? ¿Son noise-pop? Pues sí y no: es indudable que tienen gancho para hacer melodías. Lo que pasa es que éstas están tan sepultadas bajo la única capa de ruido que no siempre se acierta a encontrarlas. ¿Pero hay estribillos? Sí y no también: los hay aunque Times New Viking no sean un grupo de ellos, sino de frases repetidas una y otra vez, que es a lo que se engancha el oyente.

Entonces, ¿son un grupo amateur de punk con tendencia al pop? Que no, que no, que lo que son es un grupo de los 90. Puro y duro lo-fi noventero. Tienen imaginación y la saben plasmar bien en sus canciones. Y, es más, si decidieran grabarlas en un buen estudio, con muchos medios, sonarían a oro puro. Pero Times New Viking ya no serian tan guays: porque, de vez en cuando, en la música el medio también es el mensaje. Y el medio de Adam Elliot, Beth Murphy y Jared Phillips es el ruido.

21. The Lodger – Life is Sweet

¿Alguien se acuerda del “sonido de la joven Escocia”? El indie no existía como invento mediático (ni tampoco como opción real), pero Postcard Records enseñaba el camino a quien quisiera seguirlo. Guitarras titilantes, voces de ensueño, pop, pop, pop…

¿Alguien se acuerda o sólo miramos ya a hace cinco, diez años atrás? ¿Nos creemos que todo viene de Belle & Sebastian, incluso aquello en lo que los de Stuart Murdoch no han brillado?

The Lodger se acuerdan. Si en su primer disco, el fabuloso Grown-ups, se miraban en el raca-raca de los Wedding Present iniciales, ahora se van unos cuantos años más atrás. O sea, que levantan el pie del pedal de distorsión y traen de nuevo a la palestra a Orange Juice, grupo reivindicado del año sin que nadie los cite (veáse también Vampire Weekend). Digo yo que ya va siendo hora de que ellos también ganen dinero con sus canciones maravillosas. Y de que todos los que aún no les conocen se hagan fans. Me cansa un poco eso de que algunos de mis grupos favoritos sean tan pequeños.

Life is Sweet es un disco tan cristalino en mensaje, sonido e intenciones que hace honor al título en cada segundo que pasa. La vida es dulce, la música de The Lodger también y en poquito rato te enamoran con uno de los discos del año.

20. South San Gabriel / Centro-matic – Dual Hawks

Además de respirar ética por su trabajo y odio a la pereza (Will Johnson siempre hace de su oficio de escribir canciones una tarea diaria, de sol a sol, no para los ratos libres: lleva doce años sacando un disco por año), la salud y la chispa de sus canciones se mantienen aún sin tacha.

Como en anteriores discos, Centro-Matic se centran en lo que mejor saben hacer: indie-rock mezclado con country y folk y tensado gracias a unas guitarras espectaculares y una voz que te llega hondo. ‘I, Kite’ sería uno de sus momentos más emotivos en este disco; ‘Strychnine, Breathless Ways’, la habitual dosis para que no echemos de menos a los Replacements; y hay momentos más clásicos (‘Twenty-Four’ debería encantarte si los Wilco del último disco te convencieron, pero te hubiesen gustado algo más afilados).

Por su parte, South San Gabriel ya abren su disco dejando claro a lo que se dedican: acústicas más secciones de cuerdas llorosas (que no lloronas ni lastimeras) y una calma que recuerda a la de los mejores Lambchop. Hay a puñados, en el segundo cd de este disco compartido, canciones de ésas que da gusto escuchar nada más levantarse, sobre todo si la mayoría de la gente duerme.

No, ninguno de estos dos discos son lo suficientemente modernos como para hacerte bailar. Pero ambos tienen parte de la música más valiosa que nos va a dar 2008.

19. caUSE Co-MOTION! – It’s Time!

caUSE co-MOTION!!! no tienen ni un puñetero gancho: se han pasado tres años grabando canciones supuestamente de punk-pop, cosas como ‘Which Way is Up?’, pero no han querido regalar ni un sencillo fácil de pinchar o de referenciar en blogs modernos. El grupo parece más preocupado por acabar cualquier cosa lo antes posible, por no dar demasiado la lata, de manera que It´s Time se les ha quedado en 21 minutos de nada.

O sea que tenemos un recopilatorio de antisingles por un grupo de pop que no sabe hacer pop. ¿No es delicioso? Pues sí, a ratos mucho. Tampoco como para vender tu alma al diablo por ellos, pero sí para escuchar las tardes de los sábados y que te vengan unas irrefrenables ganas de visitar el mundo real. Ah, claro, que no os lo había dicho: It´s Time es un disco que no apetece nada escuchar delante de un ordenador. Ni siquiera en mp3.

Y, desde luego, no es nada recomendable para trabajar con el como hilo musical: la batería es tan torpona que es muy fácil tratar de imitarla; las manos se van sin darte cuenta y puedes despertarte de tu pequeño momento de air drumming con toda la oficina (o la biblioteca, si estabas estudiando) mirándote y pensando que, definitivamente, necesitas unas vacaciones.

Lo mejor de caUSE co-MOTION y de sus canciones es que, pudiendo ser tan lineales, han preferido que cada canción sea diferente. Y eso es algo que no sólo se elige, sino que hay que saber hacerlo. O sea, que torpes no son. Puede que no sepan tocar música, pero sí saben de música: arreglos brillantes, la capacidad para hacer que las canciones chispeen, ese matiz de hacerlo todo inmensamente pequeño.

18. Chad VanGaalen – Soft Airplane

Chad Vangaalen - Soft AirplaneMetido en esta lista con el calzador de quien sabe que no he escuchado suficiente a Chad, un tipo con serios problemas para centrar su música en un punto determinado, pero también poseedor de algunos de los mejores monstruos en formato canción según los mandamientos de Daniel Johnston.

Él es bueno, lo que pasa que no se lo acaba de creer del todo y a veces sus discos se deslizan por la cuesta de las rarezas. Como yo, que tampoco me acabo de creer que no haya escuchado más Soft Airplane. A saber en qué coño estaría perdiendo el tiempo y por qué aún no me he puesto a pensar en él lo suficiente.

17. The Last Shadow Puppets – The Age of…

Los nuevos Cinerama (sin cabalgadas eléctricas de por medio). Sí, en el fondo están recreando el pasado, pero hay canciones muy golosas como para desdeñar pronto este disco; ‘Black Pant’, por ejemplo, o ‘la brillante ‘Standing Next To Me’. Al principio, y mal guiado por el equívoco single que da título al disco, pensé que no tenían el suficiente talento pop como para iniciar una aventura así. Pero me equivoqué y me alegro.

Con sus arreglos lujosos y las voces magníficas de Turner y Kane (esto sí es compenetrarse y sin necesidad de recordar a los Beach Boys, que es lo que últimamente todo el mundo parece imitar cuando toca cantar a coro), The Age of Understatement me ha acabado ganando por la mano. Poco a poco, sin pensar en ningún momento que estaba escuchando un disco favorito, sin tener ningún flechazo, el debut de The Last Shadow Puppets es ya uno de esos discos que defendería a capa y espada. Quién me lo iba a decir…

16. The Gutter Twins – Adorata

Uno, aunque sea fan, tiene claro que el debut de los Gutter Twins no es lo que se esperaba de ellos. Pero cuando aún estaba rumiando si era una decepción total o sólo parcial (‘Idle Hands‘ tira mucho), van Mark Lanegan y Greg Dulli y se sacan de la manga este ep sólo disponible en iTunes. Cabrones, ya lo podían haber sacado en vinilo. Muchas versiones pasadas a su libro de estilo y unas cuantas canciones propias que brillan a gran altura.

Ahora que está tan de moda editar discos de complemento en formato digital al poco de publicar el disco “grande”, este Adorata es el Santo Grial de esa nueva moda: hay carne en todas sus canciones y nunca parece un artefacto para cumplir el expediente. Es más, añade mayor valor a la obra de estos extraños gemelos.

15. Deerhunter – Microcastle

Por fin empiezo a ver que Deerhunter, como grupo, quieren ir a algún lugar en concreto. Esta vez la banda se ha dedicado a hacer canciones y, además, ha querido meter cualquier tipo de exploración musical dentro de ellas y no fuera.

Todo suena más trabajado, con menos ganas de epatar y con más necesidad de sentirse un grupo. Tal vez sea el parón, pero el caso es que algo les ha sentado bien a Cox y sus colegas. Para los que tengan dudas, ahí está esa preciosa canción que es ‘Agoraphobia’, sin excesivas pretensiones excepto hacer nada más allá de un gran tema. Y en esa línea va todo el disco. Que, al fin y al cabo, es a lo que se debería dedicar la gente.

Dicen quienes les vieron en el Primavera Sound que el suyo fue uno de los grandes conciertos del festival. Yo me los perdí porque pensaba que iban a venderme el truco del almendruco, pero al final va a resultar que hay más grupo del que yo veía. La culpa es de Microcastle, que por fin une intenciones y resultados. Sigue sin ser la octava maravilla, pero es bonito y, para mí, muy inesperado precisamente por eso.

14. The Sunshine Rains – Hail The Goer

thesrains500-copiaOtro descubrimiento Moonpalace y van no se cuántos que ya se empieza a perder la cuenta.

Alex Delanda, el tipo detrás de los Sunshine Rains, quisiera ser folk, pero no parece encontrar su sitio en la tradición. Así que lo busca en otros lados y va dando tumbos en persecución de su yo musical.

Lo que no sé es si se ha dado cuenta ya tiene un disco. Uno grande producto de no tener nada claro lo que quiere. Que siga así, haciendo las mismas canciones que tantos otros de su generación, pero esta vez con la ideas claras. Incluso aunque él crea que no y parezca dar tumbos.

A este Hail to The Goer, corto pero cien por cien disfrutable, yo lo colocaré justo al lado del Small Town Murder Scene de los canadienses Fembots. Otros que tenían muy poco claro dónde iban hasta que lo descubrieron y se echaron a perder. Apuntadlo también, coño, y colocadlo al lado. Veréis como a veces la desorientación es la mejor manera de escribir canciones folk que no sean típicas.

Dance You Monster To My Soft Song By Paul Klee – The Sunshine Rains

13. The Hold Steady – Stay Positive

Al final, la carrera de fondo que es la trayectoria de The Hold Steady se me ha acabado revelando justo cuando a todo el mundo parecen darle igual. Pero tengo razones: más allá de la anécdota sonora en la que se ha convertido su mezcla entre Springsteen y Husker Dü (como mola soltar tópicos repetidos mil veces), lo más interesante está en cómo los de Minneapolis han conseguido hacer de su vida como banda y de su escena musical un fascinante palimpsesto en el que los nuevos discos hablan de los viejos, en el que las letras de ahora remiten a las de hace tres o cuatro años, en el que su música ha alcanzado la endogamia como estado de excelencia.

Hay que tener muchos huevos para hablar de ti mismo una y otra vez, de tus cosas y de tu gente, y que parezca que hablas de todos nosotros. Un brindis por San Joe Strummer.

12. The Bug – London Zoo

¿Os acordáis de la adrenalina que desprendía XTRMNTR, de Primal Scream, tras la primera escucha? ¿De la brutal colisión de sonidos que allí se llevaba a cabo? ¿Sí? Pues quitadle las guitarras, añadid a Jamaica y a su música por todos lados y hacedlo aún más oscuro, que no más pesimista. Eso es London Zoo. No se parecen en nada musicalmente, pero la sensación que me deja es la misma.

Y la sensación es importante, porque éste es un disco de atmósfera rompedora: empieza lleno de rabia (fenomenal Tippa Irie en ‘Angry’; youtube), a ratos se llena de caos, en otras canciones cae casi en el letargo (luce mucho la ruptura que impone ‘You and Me’ hacia mitad del álbum), etc…

Pero no sólo el ambiente rompe: el sonido se escapa a todo control, los sonidos graves se lo llevan todo por delante y escuchado a no excesivo volumen, London Zoo empieza a retumbar por toda la casa.

The Bug ha conseguido que su nuevo disco tenga tantas caras como se le quieran poner. Es hedonista (en una pista, esto rompe todos los cuellos que quiera), lleva carga emocional (la mala baba como medio de supervivencia) y tiene tantas capas y detalles como para perderte dentro por una buena temporada.

11. Los Campesinos! – Hold on Now Youngster

Y de repente llegan Los Campesinos!, jovencísimos, radiantes, pizpiretos, pegajosos como el chicle, un poco pícaros y rabiosamente ruidosos y se sacan este disco. Y yo tengo envidia, mucha envidia. De ellos y de los que aún tengáis 15-17 años.

Porque cada vez que escucho Hold On Now, Youngster me dan unas ganas terribles de ser adolescente de nuevo y poder recibir este disco con los brazos abiertos. De encerrarme en mi habitación y machacarlo una y otra vez, a todo volumen, mientras mis padres no entienden absolutamente nada. De pasárselo en cinta (¿hay aún de eso?) a todos mis amigos para luego berrear las canciones por los bares, para sentirnos dioses cuando nos pongan una canción – esa canción – en cualquier lado.

Ganas de dejárselo a la chica que me gusta y que no le parezca nada especial y llevarme las manos a la cabeza y darme una vez más cuenta de que entre lo que siento yo y lo que piensa el resto del mundo hay una brecha tan grande a la que sólo los años y la necesidad de no estar lejos de todo te obligarán a ponerle unos cuantos puentes (muchos de ellos forzados).

10. The Drones – Havilah

thedroneshavilahGareth Liddiard, responsable de las composiciones del grupo, lleva ya un tiempo haciendo que sus magníficas letras (otro de los puntos fuertes del disco) sirvan como vehículo para historias de perdedores, de hombres y mujeres puestos contra la espada y la pared, de abortos, gente hundiéndose en una barca rodeada de tiburones o de alcohólicos y almas rotas. También de hijos que son un desastre y no por culpa de los padres: se pasan el día viendo porno en internet o jugando al “fuckin Halo 2”.

Dicen que Gareth estuvo aislado un par de meses en pleno monte para escribir estas canciones. Puede que ello contribuyese a relajar el caos y la violencia de otras obras anteriores. También su tremendismo. Porque puede que el único problema de futuro de The Drones es que tienen que afilar al máximo sus canciones, tienes que llevarlas al límite que separa lo dramático de lo teatralizado para conseguir que funcionen. Sin embargo, como demuestra Havilah, poco a poco van logrando superar ese pequeño defecto para hacer discos cada vez más completos. Ya va siendo hora, como decía al principio, de que se les haga un poco más de caso.

09. Oxford Collapse – Bits

En música, el nervio se tiene o no se tiene. Es lo que hace que las canciones galopen, pongan al oyente a mil y levanten a un muerto. Muchos se pasan la vida buscándolo y lo encuentran, pero sólo ara un espacio corto de tiempo: son esos grupos que un día, después de una carrera más bien sin sustancia, se dan de bruces con hit explosivo.

Sin embargo, hay otros grupos que el nervio lo tienen de sobra, que lo encuentran incluso en las canciones más flojas. Por ejemplo, les pasa a mis queridos Les Savy Fav. Y ahora he descubierto que también les ocurre lo mismo a Oxford Collapse. ¿Dónde he estado mirando todo este tiempo? ¿Por qué he hecho caso omiso de los que los recomendaban? Ni idea: a veces pasa: a mí el nombre de Oxford Collapse me ha dado una pereza horrible hasta que me he puesto su Bits y allí estaba: el nervio.

08. No Age – Nouns

Y no, esto no es propiamente indie rock de baja fidelidad según el libro de estilo de los años 90. Al contrario, lo que ocurre con No Age es que sus canciones, aún en estado embrionario, nacen exactamente del mismo lugar que las de Sebadoh, que las de Guided By Voices.

Ahí, en ese lugar etéreo donde el ruido es incontrolable, donde el rock de los años 50, lo más básico posible, se inunda con una capa de feedback, ahí es donde No Age recogen su inspiración. Pero ni son los nuevos Sebadoh ni van a iniciar el revival de nada: aquí hay pulso propio, uno que late con fuerza.

El dúo de Los Angeles es esquelético, como sus canciones. Cuando deciden que quieren escribir una de condiciones, se sacan algo como ‘Eraser’ o ‘Teen Creeps’, himnos noise no sólo en potencia sino en acto.

Lo que pasa es que lo que a ellos les pone es esconderte esas cartas y venderte la moto con otros sonidos igualmente excitantes. En cierto modo, los No Age de Nouns no están tan alejados de Animal Collective: ni por el forro suenan igual, pero sí que hay la misma intención juguetona y perversa hacia la música que les gusta. En aquellos es la psicodelia y la electrónica, en No Age es el rock de baja fidelidad.

No Age juegan al gato y al ratón con los oyentes y consigo mismos. Ni son revolucionarios ni el santo grial del rock, pero te lavan los oídos que da gusto. Exactamente lo mismo que lograban los mejores grupos lo-fi de los 90. Que nadie los vea como la salvación de la música, porque, en el fondo, No Age están deseando que todo se vaya al carajo para seguir tocando sus guitarras entre las ruinas.

07. Portastatic – Some Small History

Mac decidió un día que su labor no era para tanto y que a él lo único que le interesaba era hacer canciones y conseguir que otros las hicieran también. Como, además, siempre ha sido un músico incansable, además de sus andanzas con el que era su grupo grande (Superchunk, autores de algunos de los mejores himnos adolescentes de los 90), siempre ha tenido a mano a Portastatic, su proyecto paralelo.

De esa labor incansable quedan 18 años de canciones, muchas de ellas desperdigadas en singles, recopilatorios o baúles perdidos. Y eso es lo que Mac ha decidido recopilar bajo un título que, de nuevo, deja muy clarito cómo se toma él su trabajo: Some Small History. Hablamos, pues, de una historia pequeña, o eso dice él, porque algunos seguimos pensando que lo suyo es de un talento que tira para atrás.

06. Robert Forster – The Evangelist

Hay veces en que las cosas, aunque sean imprescindibles, no sientan bien. Películas que son obras maestras, pero que dejan mal cuerpo; libros durísimos por el contenido, pero que no puedes dejar a un lado; o discos que no dejan de hacerte daño, pero no puedes obviar. The Evangelist no se merece quedarse fuera de mis recomendaciones sólo por lo mucho que me cuesta salir de él indemne.

If it rains, we’ll worship again We’ve seen what came without the rain We‘ll be thankful that it came If It Rains

Pues eso: aunque esto salga de la tormenta, habrá que darle gracias a Robert Forster por un disco así. Incluso con todo lo que duele escucharlo.

05. Fleet Foxes – A Sun Giant

Sun Giant EP es un disco pequeño que, además, se hace corto. Porque no siempre dar pocos minutos de música implica que el oyente se quede con ganas de más. Pero la visión idílica y rural de la música que ejecutan estos estadounidenses se hace querer rápidamente. Vamos, si lo tuyo son los Byrds que mezclaban los aromas psicodélicos con el folk de EEUU, aquí hay toneladas de emociones para ti.

Por ejemplo, la sensacional Drops In The River, un prodigio de intensidad creciente y una de mis favoritas del año, o Sun Giant, toda a capella. También Mykonos, casi un acercamiento a la música sacra desde una cabaña de las grandes praderas, que acaba siendo puro Neil Young.

A Sun Giant ha acabado siendo mejor que su alabado disco largo. Donde allí se mecen en el notable, aquí se llevan de calle el sobresaliente.

04. Damien Jurado – Caught In The Trees

Los discos que nacen de un corazón roto tienen un algo especial y, cuando triunfan, vuelan muy alto.

Caught In The Trees lo hace: el desnudo emocional de Damien Jurado, muy de alto voltaje y con frases muy directas dirigidas a su ex se viste en esta ocasión con ropajes mucho más vitalistas. O, más bien, tan optimistas como podían serlo las canciones más arregladas de Elliot Smith.

De hecho, es fácil ver el espíritu del propio Smith en la muy bella ‘Trials’ (imeem) o en todo ese quinteto inicial en el que Jurado se hace acompañar de una banda como nunca ha tenido: el piano de ‘Gillian Was a Horse’, el aroma casi folk-rock de ‘Coats of Ice’ o en las muy Neil Young & Crazy Horse ‘Best Dress’ o ‘Go First’.

Jurado, un tipo capaz de cantar sobre cómo el duerme en las mismas sábanas en las que el amante de su mujer hace el amor con ella, consigue así quitar dramatismo innecesario a una obra que ya de por sí es bastante dolorosa y que no necesita sonar lastimera para ser profundamente triste.

03. The Wave Pictures – Instant Coffe Baby

Son un grupo que o te agarra del corazón o ni siquieras sentirás indiferencia. Eso sí, cuando te tienen bien cogido, te sueltan canción tras canción, verso tras verso, tal artillería pesada emocional que es muy sencillo creerte que has descubierto el Santo Grial.

Como en Pulp, aquí hay celos, parejas de que se rompen, sexo, tabaco, cuernos y finales felices, pero sin violines. Hay toda una retahila de frases pop (o sea, que ya has oído en otras canciones, pero que parecen nuevas) en la que puedes rastrear pistas de tu propia vida, de tus propios amores.

Definitivamente, la culpa de mi idilio con ellos es de estos. Ahora toca acarrear con otro grupo vital a las espaldas.

02. Vampire Weekend

¿Qué sé de la música sudafricana, supuestamente tan importante en Vampire Weekend? Pues, honestamente, lo que otros blancos me han querido contar.

Así que a mi este disco me suena mucho a los Talking Heads menos oscuros. O sea, a David Byrne cuando quiso enseñarnos un poco del continente africano. También me recuerda a la actitud de aquel grupo genial: parecen igual de pijos, suenan también tan bohemios. Si aquellos salían de una escuela de arte, Vampire Weekend son estudiantes universitarios con pocas preocupaciones: follar (Cape Cod Kwassa Kwassa es la canción más sutil que se ha escrito últimamente sobre eso), beber, comer, bailar y mirar a las chicas. En eso, la estampa que pinta Campus es bastante significativa.

Musicalmente, son tan esqueléticos y a la vez complicados como los primeros Talking Heads. Pero mientras éstos miraban más por el ritmo, Vampire Weekend buscan abiertamente el estribillo, el pop. Y lo logran con mimbres (lo digo otra vez, porque la que viene es la palabra clave) divertidísimos.

Venga, unos cuantos ejemplos:

Oxford Comma‘ y sus uhuhu, su ritmo construido con un palillo y una caja, sin necesidad de pomposidades varias, desmonta todo el casi todo el indie que sonó en 2007. En ‘m79‘, el contraste entre su ritmo juguetón y las cuerdas da lugar a la mejor canción que vamos a oír durante esta primavera, ésa que me van a dar ganas de poner en repeat hasta matarla. En ‘A-Punk‘ no sólo está el ritmo acústico frenético y el mellotron incrustado como diamante en priedra (¿he oído que alguien mencionaba a los Feelies?), sino también la forma de cantar de Ezra Koenig, otro de los grandes hallazgos del disco: oírle frasear eso de In the Young Men’s Wing at Sloan-Kettering y sacar una sonrisa de admiración es todo uno.

Repite la jugada en la ya mencionada Cape Cod Kwassa Kwassa (Is your bed made? Is your sweater off? Do you want to fuck? Like you know I do) y en otras muchas. Precisamente su forma de cantar da el último empujón de delicia, de ociosidad, de vida al aire libre, de bohemia juvenil, que la banda necesita.

Quizás ahí sea donde más se nota otro nombre que se está dejando caer a su costa: Orange Juice. Como con las canciones del grupo de Edwyn Collins, uno se siente más libre, menos oprimido por el día a día, con más ganas de enamorarse de las cosas bonitas que hay por ahí fuera. También, como en aquel You Can´t Hide Your Love Forever, este debut está lleno de canciones que (a mí me) suenan honestas, joviales y disfrutables en todo momento.

He leído por ahí que sus canciones son para imaginarse a Molly Ringwald bailándolas. Me parece una buena imagen.

01. The Mountain Goats – Heretic Pride / Silver Jews – Lookout Mountain, Lookout Sea

Hace unos días discutía con Catódica Protestante sobre la importancia de la longevidad para juzgar una carrera musical. Insistía ella en que los mejores grupos son los que al cabo de unos años (cinco, diez, 20) siguen vigentes, y su trayectoria sigue siendo impecable.

Yo le defendía que eso me da igual, que para mí un grupo puede ser enorme aquí y ahora y luego desaparecer sin dejar rastro. Lo pienso y me salen puñados de bandas de que ardieron tras dejar sólo un gran brillo. Guay, mejor eso que desaparecer, según ‘Rust Never Sleeps’, ¿no?

El caso es que, curiosamente, los dos mejores discos de 2008 para El Ruido de la Calle van más en la línea catódica que en la ruidosa. Los dos los han hecho grupos a los que su trayectoria les ha acabado por otorgar galones. Bueno, otra inconsistencia más.

En cualquier caso, aquí están ambos. Silver Jews, con David Berman dando sentido a su atribulada trayectoria vital. Lookout Mountain, Lookout Sea tiene algo de batalla ganada a la posteridad. A Berman, con seis discos, ya no hay pegas que ponerle: suena muy contenido. Quiere decirnos algo, pero no acaba de lanzarse, porque teme que la conclusión sea equivocada. O dolorosa. O falsa. Porque no sus protagonistas no se fían de los recuerdos, como tampoco lo hace David Berman o el abuelo de las batallitas, incluso aunque sean lo único que tienen.

Lookout Mountain, Lookout Sea son como diez variaciones del ‘Range Life‘ de Pavement sin ironía musical de por medio. No va a entusiasmar a nadie, excepto a aquellos que estén dispuestos a tirarse toda la tarde escuhándole y releyendo una y otra vez las letras. A gente dispuesta a “perder el tiempo” escuchando a los demás. Ya sé que eso ya no se estila, pero es algo que convendría no perder de vista.

Y Heretic Pride es la misma cara de otra moneda diferente. La receta es tan simple como coger una guitarra acústica y hacer folk-pop, que parezca moderno, que no se vaya por las ramas ni se ate demasiado a las raíces. Rascar las cuerdas en busca de buenas canciones: eso es lo que le importa a John Darnielle.

Bueno, las canciones y sus letras. El líder de los Mountain Goats tiene talento para la poesía pop: escribe certeras y cercanas disquisiciones sobre absolutamente todo lo que se le pase por la mente. ¿Que quiere imitar el estilo de un escritor de novelas pulp algo xenófobo? Le sale la ya citada Sax Rohmer #1. ¿Que piensa en los herejes condenados en la Edad Media? En Heretic Pride (la canción) los describe orgullosos de ser como son, manteniendo la cabeza bien alta antes de que la puerta de su casa se abra y entre una turba con antorchas en la mano.

El punto de vista de Darnielle nunca es tópico. Habla sobre bacterias que aman vivir en el instrumental del laboratorio, sobre cultos religiosos frikis, sobre un pueblerino Lovecraft mudándose a Brooklyn y sintiendo el vacío y la hostilidad del mundo moderno, sobre la amabilidad de los monstruos del lago Tianchi o sobre asesinos de películas de miedo.

Lo mejor de todo es que siempre lo cuenta de una manera en la que yo me siento identificado: como me ocurre con las canciones de Parade, los temas atípicos y supuestamente tan alejado acaban por hablar sobre mi vida. Quizás también sobre la vuestra. Eso hace que este disco sea más disfrutable aún. ¿No lo he dicho ya? Discazo.

Destacados, Discos

El mejor Ep de 2008

7 Comments 04 January 2009

François - Brother EP

Brother EP – Frànçois And The Atlas Mountains

Está claro que algo pasa en Inglaterra. La libra cae y cae hasta el punto de que sus autoridades se plantean entrar en el Euro, su fútbol se llena de extranjeros que lo revolucionan (Wenger, Benítez, etc…) y un francés hace el mejor disco corto de pop de raíces británicas que ha salido de las islas en 2008.

François se trae a los seis miembros de las Montañas Atlas para, juntos, poner las 45 revoluciones por minuto en su punto justo. De Movietone no queda nada; de pop brillante, todo.

Sacado con un cuidado excepcional, perdiendo dinero porque lo que había dentro se merecía el lujo, el sello gallego Lejos Discos editó en noviembre de este año un ep en formato doble siete pulgadas de vinilos de colores. Y llegó a casa y ya no ha salido del tocadiscos: ‘Tracey Emin‘ (cuyo vídeo podéis ver sobre estas líneas) es oro puro, la canción que me ha dado un respiro cada mañana durante los dos últimos meses. Y el resto no desmerece para nada, incluso cuando a François le da por ponerse meloso, como en ‘Nights Lights:

Un disco delicado, muy íntimo, pequeño y hermoso. Como las cosas que más nos gustan en El Ruido de la Calle. Se merecía espacio aparte.

Destacados

Lo mejor del año según Rockdelux

41 Comments 31 December 2008

rdel

Por cortesía de Nacho Siguesiguepop (Aquí y aquí), ya que yo aún no he visto la revista y ha sido él quien me los ha transcrito vía Gtalk, van los tops de la “versión oficial” y mis apreciaciones:

1. PORTISHEAD

(Se veía venir, ¿no? Vale, pero insisto en que a mí el disco se me ha desinflado. Que soy mu rarito, sí, pero esto no es el White Chalk, desde luego, aunque al principio lo pareciese)
2. VAMPIRE WEEKEND
(Son grandes y punto. No sé si lo serán más veces, pero, coño, su disco se puede desgastar de tanto oírlo. Además, demuestran que no hay que sacar un disco en los tres últimos meses del año.)
3. FLEET FOXES
(Repito: es mejor el A Sun Giant que el disco, donde me dejan regusto de “pudo haber sido más”. En todo caso, en un par de años, todo Dios se olvidará de ellos, como pasó con The Magic Numbers o Band Of Horses)
4. BON IVER
(Asignatura pendiente: lo tengo por escuchar)
5. NO AGE
(Sí y sí)
6. NICK CAVE & THE BAD SEEDS
(No y no)
7. LIL WAYNE
(A mí me pilla lejos)
8. SILVER JEWS
(Up, Up, hombre….)
9. TV ON THE RADIO
(Creo que aún no han hecho el disco tremendo del que todos hablan. Ahroa son como Prince+Talking Heads, lo cual tiene un pase o dos, pero no diez).
10. DEERHUNTER
(No sé cómo puso la RDL a Cryptograms, pero aquí hay mejores canciones. En todo caso, se lo merece )

La nacional:
1. JOE CREPUSCULO “Supercrepus”
(Ya era hora. Aunque si metieron El Mundo Según en número uno, el Chinarro se merecía otro top, incluso otro puesto alto. por recalcar que no se puso El porqué de mis peinados en lo más alto en su día, digo. Pero, hombre, hay que reconocer que esta vez no han cerrado los ojos.)
2. CHRISTINA ROSENVINGE
(¿Tanto?)
3. MANEL
(Sorry, no lo he escuchado. ¿Puedo opinar sin haberlo hecho?)
4. LUCAS 15
(Pereza)
5. LIDIA DAMUNT
(Era un top tres mínimo)
6. SHOTTA
(Hostia, Shotta por delante de…)
7. SR CHINARRO
(Aparte de Los Ángeles y de alguna más, patinazo)
8. CUCHILLO
(Pereza x2)
9. TACHENKO
(Sólo por Hacia el Huracán este disco vale un potosí)
10. RUSSIAN RED
(Mejor en el directo que en esta cosa dulzona)
11. COCONOT
(Yo al Guincho no le perdono el traqueteo del Primavera Sound)
12. MARGARITA
(Lo puse una vez y no acabé de verle el sentido hardcore al asunto, auqnue es culpa mía, que no suya: me estoy haciendo mayor)
13. MARINA GALLARDO
(El disco de Marina mola excepto la primera canción. Se ha perdido la costumbre de secuenciar)
14. JOSELE
(Mejor que el segundo, pero peor que el de Lapido, otro al que también le han flojeado las piernas este año)
15. NV
(Crujidos, Morir o Matar, Dry Martini SA y alguna otra. Sí, a piñón fijo, pero aún así saca cosas)
16. LOS PUNSETES
(Me cito a mí mismo y espero que no se forme un bucle tras el que haya que pulsar unos numeritos – 4 8 15 16 23 42 – para mantener a salvo el mundo: “poner a Los Punsetes en un número 16 es como decir “no me atrevo a no meterlos, pero tampoco quiero que se les vea demasiado”)
17. MALCOLM SCARPA
(No sabía que hubiese sacado disco, pero a mí Malcom siempre me ha gustado.)
18. BALAGO
(Pereza x3)
19. CHARADES
(El mejor disco de pop vitaminado del año)
20. LA JR
(Venga, va, no hay quién lo escuche)
21. SAIOA
(Me extraña que salga, después de la crítica tan tibia que tuvo, pero me alegro. En todo caso, sólo por la foto que sacaron en su entrevista, el disco de Saioa se merecía un top 5)
22. ROGER MAS
(No comment: no lo he escuchado)
23. THE SECRET SOCIETY
(A mí me gusta, pero entre que ando escaso de criterio real, más allá de esta visión de túnel que practico habitualmente y que hay guiños demasiado personales, no me extraña que haya quien lo considere chungo-chunguísimo)
24. PLEASANT DREAMS
(Posiblemnte, uno de los grupos españoles de este año que menos me han gustado.)
25. ESPALDAMACETA
(El nombre, por Dios, el nombre es algo que me resulta fundamental para poder ponerme a escuchar discos. Son mis prejuicios y mis cosas, pero prometo oírlos en breve)
26. CREPUS zebras
(Qué voy a decir, es hora de hablar en formato mítico: “aquí empezó todo”)
27. K&K
(Bueno, ya puestos, mejor eso a considerarlos “uno de los mejores debuts de la historia”)
28. DIEGO AMADOR
(El toque flamenco que faltaba, les estaba quedando una lista muy poco RDL)
29. LO:MUESO
(No puedo con ellos)
30. REMATE
(Ya le huele, la verdad)

Ah, por cierto, Ísimos no está porque, como a Un Soplo en el Corazón, le van a dar el número uno al año siguiente. Y Espanto se separarán entonces, con sólo dos fotos en su haber (chicos, habrá que destruir las de los conciertos).

dicen

¿Los mejores peores discos del año?

9 Comments 15 December 2008

Siempre está bien comprobar que hay gente con la que no conectas en nada. Pero la lista de lo mejor del año según Julián Ruiz (Plásticos y decibelios) es un WTF! continuo. Vamos, que si la cuelgo yo aquí el día 28 de diciembre, nadie se extrañaría.

Lo más mejor, claro que sí.


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