DJ invitado, con su bolsa de discos en la mano,
en la sala de un lugar en el que no quiere estar,
mira a la gente,
esperando la corriente,
que le empuje a poner temas
que nadie quiere escuchar.
Bassmatti funciona así. Cruzas unas líneas de correo con él y ya tiene una nueva canción en mente. Y cuando él tiene una canción en mente, la saca fuera. Punto. Es su método: en vez de dedicarse a cuidarlas y darles un envoltorio hermoso, las graba a salto de mata y las desecha.
Del nacimiento de esta canción, en concreto, la culpa es mía. Tenía cierto miedo escénico por tener que pinchar ante un público al que no entiendo, se lo he comentado a Giorgio y al momento ya se había hecho la letra de la canción.