
Aún a riesgo de que los tecnófobos desistan de este blog (ya hablaré de vosotros otro día, ahora que tenéis medio oficial), hoy también habrá espacio para las ciencias que avanzan que es una barbaridad. Claro, Spotify ha roto esquemas: desde que Katsura! me diera el aviso (y me pasase invitación) hace ya dos meses, la visibilidad de la aplicación ha ido creciendo de manera exponencial. Tanto que ya hemos llegado al momento en el que haya quien piense que todo es hype.
Veamos: que la promoción, el boca boca y una acertada política de regalar invitaciones para probar el servicio (haciendo creer a quien las recibe que es una deferencia personal, cuando en realidad todo quisqui las tiene), han subido a Spotify a un pedestal no quiere decir que no se lo merezca. Porque sí, el servicio es muy bueno.
Para los que no sepan demasiado sobre él (¡Hola, Ana Latidos!), Spotify no es más que un reproductor de música que se instala en tu ordenador, pero que busca las canciones en sus propios servidores. Es, claramente, tecnología en la nube: ya no hace falta tener ni una sola canción en tu ordenador para acceder a ella. Adiós a pasar tus discos a mp3, a comprar en iTunes, a largas búsquedas en redes p2p y a megaupload, rapidshare y blogs de descargas directa.

No, no está todo. Aún faltan muchas cosas, pero es sorprendente lo mucho que sí hay. Al contrario que en Last.fm, que busca más el efecto red social, Spotify tiene en su enorme catálogo su mayor virtud. Mi primera búsqueda fue Kanye West: el disco se había editado ese mismo día y ya estaba subido al servidor. “Ok”, pensé, “pero Kanye está en todos lados”. Así que lo siguiente fue irme a por los Wave Pictures, que ya son una cosa menos obvia. También estaban. “Vale, pero están de merecida moda”. ¿Y Jay Reatard? Ejemplo de artista con quién tenía serios problemas para encontrar sus discos por métodos no-legales (los envíos desde EEUU cada vez tardan más en llegar y el Singles de Matador es tremendo, tanto como para estar impaciente). También estaba. Y miles de rarezas y cosas que jamás pensé en encontrar.
Cierto, aún queda muchísimo catálogo por incorporar. Tampoco lleva tanto tiempo en marcha, así que en breve irán tirando de la larga cola: hoy en día no puedes plantear un servicio así sin tener en cuenta los atomizados gustos del consumidor. Amazon sabe mucho de eso: da gusto ir a buscar cualquier cosa en su tienda, es raro que no la encuentres. El éxito pasa por ganar poco de muchas cosas, ¿no?, en vez de mucho de pocas.
Ay, pero si de ganar hablamos, entonces tengo una seria duda con Spotify: ¿Cuál es su modelo de negocio? ¿Cómo se va a financiar y cómo va a compartir ese beneficio económico con los artistas que le proveen de contenido? Esto es lo que yo veo negro: no me creo que una publicidad de vez en cuando (y que, de momento, parece limitada a que el tío de Snow Patrol te diga “hola”) valga para sacar rendimiento de las cuentas gratuitas. Tampoco veo que los servicios premium (de 1 dólar/día o 9,99/mes) sean suficientemente atractivos: ¿cuál es su beneficio para el usuario? ¿Que te quitan los anuncios?
Conociendo a la industria discográfica y su política del exprimidor (bien ejemplificada con lo que le están haciendo a Pandora), Spotify va a tener que llegar a muchísimos acuerdos sobre margen de ganancias y demás para sobrevivir a la presión de las multinacionales. En este sentido, yo (pesimista mal informado) lo veo chungo. Creo que ha de haber o bien un as bajo la manga o bien una actitud de vivalavida en la puesta en marcha de Spotify que no puede durar demasiado.
¿Puede ser la tarifa plana, como opina DamagedGood en estos comentarios, la solución al modelo de negocio de Spotify? ¿Entrará por ahí también (por fin) el beneficio económico para los sellos pequeños? Hasta el momento, por lo que se oye en la industria indie, los más pequeños no han logrado sacar verdadero partido de las ventas digitales, pese a que sus grupos han ganado un mayor espacio público. Ya hay quien cuestiona la teoría de la larga cola aplicada al mercado musical. ¿Es Spotify su última oportunidad?
El tiempo aclarará muchas dudas. Yo, por más que disfrute de Spotify (tremendo también su servicio sin cortes y su aplicación, con un consumo de memoria exquisito, casi nulo), sólo pienso en Pandora: parecía tan bonito y ya es casi un cadáver.







Que las grandes discográficas estén detrás de ello es a la vez lo ilusionante y lo peligroso. Sin ellas, la RIAA y equivalentes se iban a encargar de chapar cualquier alternativa limitaciones de (Pandora, Last FM y demás). Con ellas, es difícil creer que el reparto de ingresos con las indies vaya a ser justo. Veremos.
Respecto al modelo de negocio: ya digo en el blog de Kekoponte que lo de la publicidad no me mola. ¿Escuchar a Fugazi, Matthew Herbert o Experience y luego un anuncio de champú? Cierto es lo que dice carlosubeda: en el fondo, es lo que se hace en la radio desde hace 50 años y nadie se rasga las vestiduras. Pero preferiría otras opciones.
Por otro lado:
- No apuesto por el pago por descarga: nos hemos acostumbrado a un volumen de música escuchada que hace inviable lo del 0.99$ / canción.
- No me vale el “todo gratis”: eso no se sostiene. Los discos cuesta pasta grabarlos.
Por eso, yo pagaría gustoso 10 o 20 o hasta 50 euros al mes por tener acceso a toda la música que existe y ha existido.
Cójase el fabuloso estribillo del grupo disidente cubano Porno para Ricardo, con letra del genial Gorki Águila:
“La política no me gusta pero/ yo le gusto a ella, compañero”. Sustitúyase la palabra “política” por “tecnología”. En ese caso me encuentro yo y millones de mamíferos en todo el mundo. ¿Qué hacemos? Y, citando también otra obra de las maestras, en palabras de El Gran Lebowsky, “yo aún me hago las pajas con la mano”.
> en palabras de El Gran Lebowsky, “yo aún me hago las pajas con la mano”.
Ok, pero… ¿dónde ves el porno?
probertoj, a ver para cuándo el post sobre los neoluditas, que va a ser sangriento.
Damaged: yo doy por hecho que el reparto va a ser injusto. A estas alturas, creo que es de ilusos pensar en un “nuevo modelo”, incluso con la tecnología empujando (empuja, presiona e impide pensar con claridad a las multis, por eso llevan dando bandazos tantos años). La cuestión es si puede replicarse el modelo amazon a un formato digital: allí también venden más los superventas, pero los pequeños han conseguido el hueco por el que ganar dinero y no sólo sobrevivir.
Respecto a la publicidad, entiendo los reparos, aunque creo que es otro proceso irremediable: Siempre va a estar allí. El reto para Spotify es doble:
-Conseguir venderla para ser rentable (nada sencillo)
-Conseguir que no interfiera demasiado en la experiencia del usuario. De momento no lo hace.
¿Una radio digital? Sí, o más bien el avance de ese modelo. Spotify sería la radio 2.0: yo elijo lo que ponen, teniendo al alcance toda la música del mundo, y ellos me cuelan anuncios. En mi caso, el trato lo veo justo: de algo tiene que financiarse. Y aunque sé que muchos no estáis de acuerdo con ello, es por lo mismo por lo que este blog tiene puesto adsense: por supervivencia. Lo bueno de los navegadores es que podéis elegir no verla.
¿Tarifa plana? ¿20 euros? ¿50? Pues también. Yo sí pagaría por un servicio total/casi-total, incluso aunque aún me esté acostumbrando al hecho de no tener no ya nada físico en mis manos, sino ni tan siquiera acceso directo a mis cosas. Si un día internet se me va, tanto estar “en la nube” me deja a oscuras de casi toda mi vida.
A mí tampoco me vale el todo gratis. O sí, pero sólo si follamos todos. Si no, la puta al río (con mil perdones). O todo es gratis y volvemos al trueque (seguid soñando) o hay que financiar las cosas. Ojo, financiar no es sacar beneficios desorbitados, que es el gran problema del pasado de las discográficas: como en la crisis financiera, nadie se ha quejado antes de todos los desmanes hasta que les ha tocado padecerlo en sus propias carnes. Mala suerte, toca el purgatorio.
El porno lo veo en… ¿la autocomplacencia? (aunque no esperaba tener que explicarlo) XD.
No, de verdad, incluidme si queréis entre los neoluditas esos, pero al ritmo que van las cosas cuesta subirse al tren. A fin de cuentas, somos humanos. Uno tarda meses en cogerle el truco a cualquier procedimiento sólo para descubrir que para entonces ¡el truco ha cambiado! Espero ansioso un post acerca del tema, porque así podré lucir toda mi verborrea para apoyar mis fanáticos argumentos. Y no todos están basados en mi torpeza.
Santo: no creo que seas neoludita, lo suyo va mucho más allá. En todo caso, en Spotify está el disco de The Mountain Goats para el que aún no has encontrado enlace en descarga directa.
¡Ah, tengo invitaciones! xD
Jajaja
Si tienes toda la razón. Mi curro consiste en que la gente no tenga que preguntarse cómo funcionan las cosas. Pero este no es el caso: más fácil de utilizar es imposible.
Pero es cierto: las cosas van muy rápido. A veces demasiado.
Para mi tranquilidad: soy lo suficientemente poco neoludita como para haber sido capaz de buscar qué coño significa “neoludita” en la wikipedia, hace un par de minutos. ¿O no saber lo que es neoludita es ya de por sí bastante neoludita? ¿O no? ¿O qué se yo? XDDDD.
Jajajaj, estás creando pliegues en la estructura del universo con tantas referencias cruzadas.
La referencia a los tecnófobos y a su medio oficial nada mas empezar hace la lectura del resto de la entrada absolutamente obligatoria. XD
Y yo, además, no tenía ni repajolera idea de la existencia de Spotify, y debe ser de esas pocas veces que me explican con claridad de qué va la cosa. Normalmente no estoy muy animado a probar aplicaciones nuevas todos las meses, pero la verdad es que pinta muy bien y me parece, a priori, bastante mas interesante que LastFM. Lo complicado va a ser, efectivamente, su viabilidad… No me imagino que algo así pueda sostenerse simplemente con unos banners, pero creo que si en LastFM la gente es capaz de pagar una pequeña cuota mensual solo para quitar la publicidad de su perfil y mirar quién entra a cotillear en este creo que hay esperanza.
Ah!, y si alguién anda sobrado de invitaciones a ver si me puede pasar alguna, que debo ser el único de toda la red que no tiene!
Ark: la tienes en tu correo. Del neoludismo de RDL hay varias muestras en cada número. Será que desde que cerraron Dancedelux el mundo se ve diferente, más analógico. O que Santi Carrillo se hace mayor.
A pesar de mi escepticismo inicial, solo por haberse currado una guía de instalación sobre Wine en Línux ya se ha ganado mi beneplácito. A ver ahora que tal cuando lo instale.
Estupenda entrada, Proberto, creo que empiezo a enterarme de qué va la película, aunque no me queda claro a dónde llegará.
Me había avisado Damaged por correo de que Spotify se podía empezar a probar, y lo instalé ese mismo día, pero aún no lo he usado. Creo que estoy tan acostumbrada a descargar canciones sueltas desde los blogs y luego ir escuchándolas que me resulta difícil cambiar la rutina. Sobre todo porque normalmente no digo “hoy me apetece escuchar esto”, sino más bien “a ver qué me recomiendan por ahí que escuche hoy”. Cuando quiero escuchar algo en concreto es siempre en CD, en casa y sin estar delante del ordenador.
Hace unos años, mientras hacía el proyecto de fin de carrera, solíamos poner el Launch de Yahoo! en alguno de los ordenadores del laboratorio. Yo tenía un par de canales que iba educando con las canciones que quería oír y las que no, y la cosa no iba mal del todo, pero los cortes publicitarios y las canciones que te obligaban a escuchar porque estaban en promoción llegaron a irritarme tanto que dejé de usarlo. Me cambié a la radio en streaming y estuve mucho tiempo escuchando la BBC 6. Supongo que ahora reproduzco el mismo modelo, sólo que las canciones pasan previamente por mi ordenador, y las que me interesan terminan quedándose.
Igual no evoluciono tan rápido como la tecnología… a ver si es que me estoy volviendo neoludita yo también.
¡El Launch de Yahoo! Hace años ya de eso. Definitivamente, todo pasa demasiado rápido.
Trastornat: ¡Éste es el año Linux!
Fíjate si es neoludita el RDL que hasta cuentan con Kiko Amat, que debe de ser el más ilustre crítico musical neoludita del momento!! Un servidor es más tecnófilo que otra cosa, yo no le tengo miedo al futuro
Y sí, mal que me pese, el RDL lleva ya unos cuantos años con una línea editorial peligrosamente adulta… ¿habría quedado en la parte media de la lista un disco como el de The Bug de haberse publicado a mediados de los noventa? yo estoy seguro de que habría estado mucho más arriba. Y el de Nick Cave mucho más abajo.
Bueno, sí, está Kiko Amat, con entrevistas tan neoluditas como las que les hizo a Oxford Collapse. Pero en general es todo así: qué asco los móviles, qué asco el Facebook, qué asco el mp3, qué asco de vida.
Yo al futuro le tengo mucho miedo, pero prefiero subirme en la ola y que me tiré desde arriba a que me pille debajo cuando caiga.
Y sí, Iván, el disco de Nick Cave, en los 90, hubiera sido puesto a parir por media revista.
¡Ay, el RDL y la tecnología! Yo empecé a leer el número de este mes hace un par de días y no daba crédito con el editorial de Santi Carrillo, sobre todo porque empezando a leerlo nunca me hubiera imaginado que iba a terminar por ser una pataleta anti Facebook.
De todas fomas, para mí es peor el hecho de que se hayan vuelto tan “adultos” que su tecnofobia. Más que nada porque la música de la que hablan me resulta aburrida en un porcentaje cada vez mayor, y cuando les da por hacerse los modernos o los “jóvenes” nunca termino de creérmelos del todo.
Y sin embargo, ahí sigo, comprando la revista religiosamente mes a mes.
Ay, Ana, yo ya no lo hago tan religiosamente. Si mi heramno se la pilla, me hace un favor: la leo en cada vez menos tiempo y así no me cuesta dinero. Santi Carrillo leva ya tres o cuatro editoriales tal que así.
De todas maneras, ellos siempre han tenido bastante de adultos, tampoco es de extrañar que a medida que envejezca la edad media de los jefes su opinión se vuelva aún más vieja también. ¿Ley de vida? No lo sé: a ver cuándo llegue a los 50 años. xD
Pero ¿tan mayores son los redactores de la RDL?
Aunque igual el problema no es su evolución adulta, sino mi regresión adolescente. Desde que me fui acercando a los treinta me empecé a sentir más joven que a los 25. Igual llego a los 50 escuchando sólo a Parchís y los payasos de la tele.
Los redactores no, los jefes sí. Carrillo y Cervera han debido de pasar ya la crisis de los 40.
Si llegas a los 50 escuchando a Miliki, harás bueno el título de su próximo disco: “A mis niños de 50 años”.
Pero, sí, en breve escucharás y disfrutarás de las canciones infantiles olvidadas.
En listengo.com no te cobran ni te joden entre cancion y cancion con publicidad, eso sí no es tan guay como spotify que te tienen que mandar una invitacion, con esto no vas a fardad con tus amiguetes que visten de colorines.
college girls