¿Cómo tiene que sentirse una jukebox que sólo pone canciones tristes? ¿Y cómo se siente cuando está situada en una ciudad feliz, en la que nadie quiere escuhcar las verdades del barquero? Eso es lo que un tipo como David Berman, que se salvó de un suicidio no hace mucho tiempo, se plantea en Suffering Jukebox, la enésima canción de Silver Jews a la que me engancho.
Berman, que es un tipo listo, rehace lo que Pavement dejaron suelto en Range Life (modo tarantino on: “¡jodida gran canción!”; modo tarantino off) y se evita cantar en el estribillo, ése donde un coro de voces femeninas (¿una sola doblada?) lo dice bien clarito:
suffering jukebox such a sad machine
your filled up with what other people need
and they never seem to turn you up loud
there are a lot of chatterboxes in this crowd
Ahí está, en la esquina de su ciudad feliz, viendo como los pocos que se atreven a hacerla sonar la ponen bien bajita. No, no quieren saber. Y para ella toda la tristeza que cantan las canciones tiene sentido, aunque no pueda evitar iluminarse cuando alguien se pone una. David Berman es casi como esa jukebox: ella también está atrapada, rellena de lo que otras personas necesitan, llegando a preguntarse por qué la construyeron, destapando miserias para hacer más llevadera la vida de la gente.
Que Berman tenía un afilado sentido del humor ya lo sabía cualquiera que le hubiese echado un vistazo a sus magníficas letras. Que fuese capaz de hablar de sus tendencias y sus adicciones con uuna protagonista tan genial es algo que yo no me esperaba. Por cosas así, el nuevo disco de Silver Jews merece la pena, aunque aún esté en una fase de primer contacto con él.
Tenesse tendencies and chemical dependancies, dice, jugueteando con las palabras, los escritores suicidas y su propia miseria. Cabrón: buena arma la del humor negro. Y mucho más sentimental de lo que parece, llegado el caso.







Pues fíjate a qué alturas estoy oyendo yo este disco… no sé qué es, pero hay algo en él que me mmmmm… ¡buenísimo!