TV on the Radio. Sala Joy Eslava. Madrid. Miércoles 4 Julio 2007. (Una crónica de Santo) Al contrario que a mucha gente, a mi me gusta de vez en cuando ir a conciertos de grupos que conozco poco. Pienso que, si una banda te zurra bien en el primer asalto antes de haberla escuchado a [...]

TV on the Radio. Sala Joy Eslava. Madrid. Miércoles 4 Julio 2007.

(Una crónica de Santo)

Al contrario que a mucha gente, a mi me gusta de vez en cuando ir a conciertos de grupos que conozco poco. Pienso que, si una banda te zurra bien en el primer asalto antes de haberla escuchado a fondo en casa, ya te tiene ganado por KO. Esto es lo que me ha pasado con TV on the Radio. Pero dejemos de hablar de mí mismo, que es muy feo y para eso ya está Maruja Torres.

Por suerte, escribo para un blog de lectores más que iniciados (más que avanzados) en la cultura de la música rock. Así no tengo que explicar quién son TV on the Radio. Y digo por suerte porque a lo mejor no sé qué coño contaros. Puedo decir que son de Brooklyn, que son negros (casi todos) tocando rock de blancos mejor de lo que los blancos lo suelen hacer, y que una bomba nuclear de racimo no les llega a la suela del zapato. A partir de aquí, me limitaré a contar lo que vi de la manera más objetiva posible ( por lo tanto voy a reservar mis comentarios sobre la sala Joy Eslava -una vez más- para el final, que no me apetece que me vuelva la mala hostia y que parezca que no me gustó el concierto).

En primer lugar, un novato advierte su espectacular presencia sobre las tablas. En cuanto TV on the Radio sale a escena, uno puede profetizar una actuación diferente a cuanto ha visto.

Cuando empiezan a sonar, se revela la clave de su apuesta, a saber: sonido, sonido y actitud.

No es que sean malos instrumentistas, sino todo lo contrario. Son impresionantes. Pero es que, sobre todo, son virtuosos del sonido (y esto explicará aún más mi cabreo cuando hable de la sala). Apenas vimos un solo de guitarra. Ni sus arpegios tenían una ejecución espectacular.

Tampoco se puede llamar solo de batería al redoble de timbal base con el que Jaleel Bunton arrancó un tema a mediados de la actuación, poniendo (eso sí) a su audiencia a cien por hora. Ni siquiera podríamos hablar de virtuosismo en las voces de Tunde Adebimpe, que, combinadas con las de su colega Kyp Malone, alcanzaban un vigor incomparable, pero no eran las de un cantante entregado a la técnica.

No. Donde se encuentra el virtuosismo de esta banda es en la explotación de los matices sonoros. El dominio de las intensidades es tal que puede llegar a hablarse de música progresiva, rozando la psicodelia en algún caso. Las guitarras, procesadísimas, parecen distintas en cada tema, pero en todos iguales: comprimidas, industriales, complejas. Tener en sus filas a un pedazo de productor como David Andrew Sitek es un lujo necesario (no sorprende que se hayan dejado acompañar por Trent Reznor en algún directo).

Bien es cierto que esta faceta se presenta desdibujada si la comparamos con trabajos de estudio. Pero es que los muy machotes apenas se apoyaron en la secuenciación ni en el sampler. Cero sonidos enlatados. Tanto David Andrew Sitek (con una telecuster preciosa, por cierto; n.e: puede verse en la foto) como Kyp Malone sacan petróleo de sus enormes pedaleras, que pisan un millón de veces por canción. Puede que tuvieran cierta ayuda de algún teclado (algún tesoro) analógico. Pero éstos iban del brazo de las guitarras como una viejecita se agarraría del brazo de Superman para cruzar la vía del AVE.

La actitud de Tunde Adebimpe es de las que gustan. Entregado y agradecido. Uno de los momentos del concierto: la sincera sorpresa que se llevó cuando se encendieron las luces de la sala y se encontró con el local lleno hasta la bandera… para, inmediatamente, acelerar nuestros metabolismos con “Wolf like me”, una delicia del rock-punk de las que te hace romper muebles. Sus gestos frenéticos acentuaron la expresividad de sus melodías y de su ya de por sí rotunda voz negra (no me juzguen mal, es un piropazo).

Los otros dos temas redondos de la velada vinieron para cerrar el concierto, cuando Adebimpe, megáfono en mano, quebró la muralla sónica levantada ante el público para espetarnos el estribillo de “Let the Devil in”. Y, a continuación, toda la banda se dejo el último mililitro de tuétano que les quedaba en el cuerpo para culminar por todo lo alto con “Staring at the sun”.

Una experiencia más que recomendable.

Y ahora, a por lo malo. ¿Por qué se siguen haciendo este tipo de conciertos en la sala Joy Eslava? Tienes dos opciones: o llegas una hora antes, te colocas en el centro de la sala y notas cómo la gente se va acumulando, amontonando, a tu alrededor, presionándote hasta hacerte escupir los menudillos; o llegas un poco tarde, y te toca situarte al fondo de la sala (donde los techos son bajos) o en los dos pisos superiores. En este último caso, ni verás ni oirás nada. Si te toca al fondo de la sala, no te llegan las frecuencias de los bajos, y solo escuchas la voz, como en un karaoke, aparte de que los techos te impiden ver a los músicos. Si te toca en los pisos superiores, el rebote de los ecos hace que tengas que poner mucho de tu parte para saber que está sonando bien. Y además, la gente que se asoma a la barandilla tampoco te dejará mucha visibilidad. De verdad, que dejen la Joy para las maldades de Pocholo los fines de semana… ¿es que no hay más salas en Madrid para los buenos conciertos?

(Otra crónica del concierto, fuera de aquí)
(Una visión más gruñona de sus discos, aquí)

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4 Comments

  1. santo added these pithy words on July 5, 2007 | Permalink

    Me he dejado una cosa que explicar en el tintero:

    David Andrew Sitek, además de producir y tocar con TV on the Radio, es productor de Yeah, Yeah, Yeahs y Celebration; también ha hecho alguna remezcla de Nine Inch Nails y Beck con toques de jazz.

    Lo acabo de mirar en la wikipedia, no se crean.

  2. katsura! added these pithy words on July 6, 2007 | Permalink

    vaya.. y yo que no fui a la sala 2 a verlos el martes :( y mira que estaba con la duda hasta el último momento…

    jo

  3. iván added these pithy words on July 6, 2007 | Permalink

    A mí también me gusta mucho ir a conciertos de grupos que no conozco demasiado, pero en mi caso se debe más que nada a que en Gijón, con suerte, hay uno o dos conciertos interesantes por semana y hay que aprovecharlos. Pero vamos, que así he descubierto muchas cosas.

    A mí TV on the Radio me parecen un grupazo.

  4. miguel added these pithy words on July 7, 2007 | Permalink

    …me has puesto los dientes largos

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