Algunos de los cómics que han entrado últimamente en unas estanterías en las que ya no hay sitio
El Informe 11-S

Hace muchos años, cuando aún cursaba los primeros cursos de la extinta EGB, al Ayuntamiento de Logroño se le ocurrió la idea de ditar un cómic para relatar la historia del sitio de Logroño por parte de los franceses. Aquel tebeo fue el primer libro de texto (con sus anacronismos divertidos al estilo Asterix y su ficción) capaz de apasionarme por la historia. Hoy sigo enganchado a la materia. Por eso me gusta este comic.
Editado por Panini, estoy convencido de que El informe 11-S no va a satisfacer la curiosidad de los incautos que esperen que les recree uno de los pocos momentos de su vida en que se han sabido parte de la historia. Al contrario, lo que hay en sus páginas es el ejemplo de para qué se les paga a los políticos, de a qué dedican el tiempo en las pomposas “comisiones de investigación” y de cómo sus conclusiones pueden ser a la par terroríficas y totalmente comprensibles.
No busquen por parte e los autores una declaración política. Su labor es la de devolver la taquigrafía burócrata al lenguaje de la calle. Y la cosa les funciona: entretiene pero también es útil para estudiar historia. De hecho, coincido con lo que piensa Stan Lee: la historia ya debería estudiarse así.
¿Se echa de menos algo? Pues sí, que esto no es un cómic. Que no hay ni pizca de ficción, aunque a veces lo parezca. Que el informe en sí y sus conclusiones den miedo. Da igual. Engancha que no vean. Y sin necesidad de hacer ficción con lo ocurrido en el interior de las torres, al final sí recrea ese momento en el que sabíamos que estábamos viendo Historia.
¿Algún español se atreve a meter mano al informe oficial del 11-M?
Ice Haven

Disfruté como un enano con Ghost World (aunque nunca he podido releerla) y también con David Boring. Pero lo de Clowes en Ice Haven es brutal. Todo en este cómic es un mcguffin monumental. Tanto, que hasta su formato, como tiras de tebeos de un periódico, lo es.
Pero el fondo es contundentemente emocional, como lo mejor de Daniel Clowes. Pertubador, inquietante y capaz de hacerte empatizar con lo más tirado de esta sociedad. Sus personajes comienza a ser arquetipos.
Y encima, lo acabas y necesitas releerlo ya. ¿Obra maestra? Ya te digo. Indescriptible. Por cierto, ¿alguien sabe qué es lo que recita David Goldberg en las páginas finales?
Gotham Central

Llevaba un cierto retraso con una colección a la que entre por mi enfermiza afición por Batman y que ya me ha dado por igual buenos que malos momentos.
Leo por ahí que ya la han cerrado en USA, o sea que aquí vivimos los últimos coletazos. A Rucka ya le vale: es un escritor de guiones barato, de esos a los que se les ve la tramoya desde lejos. Ed Brubaker siempre ha estado mucho mejor, pero lo que prometía mucho (la premisa era excelente) al final se ha quedado en tierra de nadie. Una lástima…
Top Ten

Ah, señores, la joya de la corona del mes. Norma edita en tomo de tapas duras las aventuras de una comisaria de policía en la que los agentes son superhéroes en una ciudad en la que todo el mundo lo es. Divertidísima, con un Moore para nada afectado y que evita algunos de sus defectos habituales, Top Ten es uno de mis cómics favoritos de todos los tiempos.
Reparto coral y tramas entrelazadas a lo canción triste de Hill Street, uno de los muchos guiños que se pueden encontrar en un comic que es pasión y la destila también por parte de quienes lo concibieron. Recomiendo leerlo y después perderse en sus mil detalles. Si no se pillan todos los guiños, se pueden consultar aquí.
¿Mi número favorito? El del asesinato en esa taberna con todos los dioses escandinavos implicados.
Un lamento: Moore, ¿por qué no la continuaste después de la primera temporada?
Una respuesta a ese lamento: Ya era perfecta.
Y una recomendación-amenaza: gástense 25 euros y disfruten como enanos.
Tags: Comic
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