Canciones en la hoguera – Espanto

Son el grupo que vas a amar a poco que te des cuenta de que te estés haciendo viejo y ya no vale con fingir ser Peter Pan. Espanto siguen siendo un grupo con concepto y que nadie se tome este comentario como algo despectivo. No lo tienen, pero nadie puede negar que sí poseen [...]

Son el grupo que vas a amar a poco que te des cuenta de que te estés haciendo viejo y ya no vale con fingir ser Peter Pan. Espanto siguen siendo un grupo con concepto y que nadie se tome este comentario como algo despectivo. No lo tienen, pero nadie puede negar que sí poseen un hilo conductor, una trama invisible que hace que todo cuadre y que cada canción sea a la vez auto-referencial y más misteriosa. Son un mundo en sí y sus canciones son el mundo según, diciéndolo al estilo Chinarro.

Ahora, el dúo riojano (es Teresa, es Luis. César está) ha regresado con cuatro canciones al fuego del campamento. Y como parece que a ellos les gustan los mensajes transparentes pero juguetones, las dobles o triples lecturas, van y plantan una hoguera dibujada con pinturas de acuarela de barra en la portada. Para decirlo antes que nadie. Sí, Amat, campfire songs. BUM.

Y ellos, el grupo con concepto si aceptan mi tesis, van y se sacan una maquetita con m�s concepto a�n: cuatro versiones, cuatro, entregadas a esa difusa nostalgia sobre el ayer y el ma�ana y sobre un presente en el que cada d�a es m�s dif�cil negarse a crecer.

Cuatro versiones que son más. En principio citan a Magnetic Fields, a Galaxie 500, a Tom Waits y a un mejicano (Francisco Gabilondo Soler) que hacía canciones para niños con una carga de profundidad tan profunda, tan Espanto, como aquella La obsolescencia del ser con la que nos abrumaron en su tercera maqueta. Pero se les cuelan también La insidia y, apurando, ¡Remedios Amaya!

Increíble. Sólo ellos pueden hacer que los deseos de Stephin Merrit en las estupendísima Time Enough For Rocking When We’re Old pasen de ir a bailar a ver una corrida de toros. En un corte que vuelve a honrar de la forma más clásica a los Magnetic Fields (ya lo hicieron en Yo Ya Ni Sé, lo mejor de su primer encontronazo discográfico), Espanto bromean consigo mismos cuando fían al futuro el tiempo del rock y distorsionan una guitarra por primera vez en su carrera. Sí, es al final de la canción y sí, seguramente será una broma, pero ¿se los imaginan?

No lo hagan. Fíjense que éste es el mismo grupo acústico y en baja fidelidad de siempre. Teresa cada vez canta mejor y Luis cada vez pega más. Así que, se supone que con merecida confianza, se lanzan a por el Tom Waits que se obcecaba en gritar I Don’t Wanna Grow Up. Y no sólo lo bordan, sino que dan otro retahíla de cosas normales que dan miedo, mucho miedo.

A mí, metido en esta calma chicha que es el centro de la tormenta de la madurez, crecer también me asquea. Así que hago de esta versión mi himno generacional 2007 y canto:

Reunión de vecinos, yo no quiero crecer.
Declaración de la renta, yo no quiero crecer.
No se juega con piedras, yo no quiero crecer.
Cansarse al subir escaleras, yo no quiero crecer.

Hay que pedir una cita,
Hay que pagar al dentista,
mando a mi hijo al colegio, ya no volverá más.

Todo el mundo está histérico, yo no quiero crecer
se hacen viejos mis padres y los tuyos también.
Engordar el curriculum, yo no quiero crecer
renovar los papeles, fichar en el INEM.

Hay que teñirse las canas,
me han invitado a una boda,
hoy me toca el entierro, ya no volveré más.

Cuando abandone este mundo, ya no quiero crecer,
deshazte de mi cadáver, yo no quiero crecer
YO NO QUIERO CRECER.

El ropavejero es una delicia, con silbido incluido, y con aire de mercadillo de barrio. Un personaje absolutamente increíble creado por Gabilondo Soler, autor de hitos de la canción infantil que deberían descubrir aunque ya se crean muy mayores como La patita El negrito sandía o El ratón vaquero.

El ropavejero está dispuesto a comprar todo lo que estorba: botellas, zapatos usados, miedosos, niños que acostumbran a dar chillidos, comadres chismosas, cotorras latosas y viejas regalonas. Él los cambia, compra y vende por igual. Como crezcan desviándose del camino amable de la vida, seguro que también les comprará a ustedes.

A Espanto, hoy, ya se les puede comprar. A seis euros. No piensen que se han subido a la parra: todo lo que saquen con la venta de su maqueta, en edición limitadísima de 50 copias, irá destinado a la grabación del single debut del grupo. Y, por si fuera poco, a los afortunados propietarios de esta joyita el grupo les regalará dos canciones más.

¿Aún no les es suficiente? Esperen, que les doy la razón definitiva: Tugboat, de Galaxie 500, con piano, percusiones, guitarras, charango… Con esos ingredientes, podrían haberse vuelto demasiado profesionales, pero, ay, Espanto parecen saber que lo mejor de Galaxie 500 era como de sus defectos salían canciones tan inmensamente bellas.

Como en aquel Cielo del Norte al que Los Planetas se arrimaban con descaro y salero, La Barca gana por goleada y te deja planchado en el sofá. Cuando aparecen La Insidia cantando “en este rincón del mundo, resguardado de la lluvia, me separan dos mil avenidas de mi mejor amigo (…) y si alguien me diera un paraguas atravesaría el mundo para verte” y regresa el estribillo de la Tugboat original para, finalmente, cantar “quién maneja mi barca que a la deriva me lleva” uno no puede sino quitarse el sombrero y darle al repeat.

Afirman en las notas interiores algo así como que estas versiones se han hecho con atrevimiento y pasión por los artistas homenajeados. Se les olvidó poner que también hay unas dosis enormes de lo que siempre sobra en sus disquitos: talento.

(A la venta entre hoy y mañana en Fulgencio Pimentel.)

(Editado el día 24 de abril: la maqueta se puede pedir a patron(arroba)fulgenciopimentel.com hasta que actualicen la web, 6 euros envío incluido)

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3 Comments

  1. miguel added these pithy words on April 19, 2007 | Permalink

    grandísima maqueta, estos Espanto van en cada momento a más. El ropavejero es una canción que no puedo parar de oír (bueno que tontería, ni las demás).
    Porcierto… buena critica señor Roberto, mucho más afinada que la anterior, se le nota a usted el momento inspirado.

  2. loveof74 added these pithy words on April 19, 2007 | Permalink

    hey! yo quiero yo quiero!

  3. miguel added these pithy words on April 21, 2007 | Permalink

    … que me reitero, grandes, grandes, grandes. mira que vamos a acabar teniendo el mejor grupo en español de los últimos tiempos viviendo a la vuelta de la esquina, delante nuestro en la cola del supermercado, pisando las colillas que hemos tirado al suelo segundos antes ¿dónde se ha visto eso?(perdón por la exaltación pero es que estaba aquí oyendo esta última maqueta y me ha pillado un tanto emocional)

One Trackback

  1. [...] Pero “este par de anormales” (como alguno los calificó por aquí) ahora sube al escenario a la señorita Escarlata, que está a un punto de convertirse en la tipa más petarda de todas las estrellas del momento. Esos berriditos en Just Like Honey, buff, de espanto (del que da miedo, no del que da gusto). [...]

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