Destacados

Wilco: Alcohol, Bolas de algodón y drogas que no podremos pagar (I)

6 Comments 02 April 2007

Wilco: Alcohol, Bolas de algodón y drogas que no podremos pagar (I)

La de Wilco es la historia de un sueño rock: el de Jeff Tweedy, que lleva toda la vida decidido a ser como las bandas de rock que le marcaron cuando era joven.

Es también la historia de uno de los grandes tesoros salidos de los 90, un grupo que (tomando el concepto de otros, aquí en palabras de Love of 74) es simplemente clásico, a la manera en que Neil Young y Bob Dylan lo son: habiendo hecho con su carrera lo que les ha salido de los mismísimos y, sin embargo, habiendo dejado un reguero de canciones inolvidables, amables incluso en sus momentos ariscos, geniales reconstrucciones de un pasado que, sí, fue mejor, pero no fue nuestro.

Importante ese ‘nuestro’: hay en Wilco bastantes ganas por apropiarse de la música que les educó y hacerla real hoy, aquí, ahora. No somos animales nostálgicos, sino nuevas continuaciones de los rastros (de carmín o lo que sea) que otros fueron dejando en el tiempo.

El suyo es un camino marcado por las decepciones, por la vida en la carretera (el tópico hecho modus operandi), por un amor al rock´n´roll absolutamente indisimulado. Si tu corazón late en coordenadas parecidas, ¿aún no te has decidido a darles una oportunidad?

A.M. (1995)

En 1995 todo el mundo hablaba de Uncle Tupelo cuando quería decir Wilco. La banda madre, de la que Jeff Tweedy se había llevado a su última sección rítmica (Ken Coomer a la batería, John Stirrat al bajo y Max Johnston a los instrumentos tradicionales), acababa así el sueño de dar nueva vida a la música de raíces norteamericana. Su importancia fue capital (dio alas a todo un nuevo movimiento, hoy plaga, el Americana), pero su ruptura dejó pocas cosas realmente positivas en aquel presente y, sin embargo, nos otorgó el mejor futuro imaginable.

A.M. es un disco continuista, que te hace plantear por qué Tweedy dejó a Uncle Tupelo para hacer lo mismo, si acaso algo más amable, más digno de ser emitido por radios FM. La razón es sencilla: él y Jay Farrar (ahora en Son Volt) no se aguantaban, ni tan siquiera se hablaban. Y, en ocasiones, parece que los muchos dardos que lanzan las letras de este disco de ruptura no son amorosos sino que van dirigidos a Farrar, quien, según cuenta la leyenda, no era capaz de apreciar las composiciones de Tweedy.

And you never looked in my eyes,
Long enough to find any piece of mind
But now you got it

El country-rock de este debut se queda, visto hoy, sólo en interesante, en ocasiones demasiado conformista, incapaz de saltarse sus propias reglas. Las mandolinas brillan y los pedales steel también, pero escuchar A.M. tiene algo de placer puramente esteticista (insoportable, por cierto, en That´s Not The Issue>). Es difícil que este primer disco pueda atraer a alguien a quien no le interese demasiado el folk-rock y quizás eso es lo peor que se pueda decir de él.

A.M. tiene otra gran pega: las mejores canciones se concentran al principio, dejando el tramo final del disco como un anodino paseo turístico por el folclore musical de los EEUU, sin apenas sobresaltos (con la excelente balada de voz rota Passenger Side como único punto alto).

¿Es entonces un disco malo? No, no puede serlo con trallazos como Casino Queen o el apasionante pop emocionado de I Must Be High (necesaria canción en toda recopilación inicial que se quiera dar de ellos), pero tampoco descolla lo suficiente como para colocarse al frente de nada.

Your Comments

6 Comments so far

  1. mauve says:

    Wilco! alegría para un Lunes que empieza demasiado pronto… A.M. es un buen principio, apuntar, avisar. Para mi, que les conocí en el Yankee, A.M. fue un paseo corto. Pierde tanto el disco después del tercer corte que no llegué a Passenger side hasta que alguien me agarró de las orejas.

    A una mañana de Wilco y A.M. me empujan, gracias!

  2. Gomit1 says:

    Que grandes son Wilco. Yo al leer el post me he puesto el Summerteeth y cuando termine seguro que sigo con el último disco.

    Por cierto… ver a Jeff Tweedy en el Auditori de Barcelona en el Primavera Club el año pasado fue muy grande, casi como si estuviéramos viendo el directo de Neil Young – Massey Hall en el 71.

    Un Saludo.


Trackbacks/Pingbacks

  1. Wilco: Alcohol, bolas de algodón y drogas que no podremos pagar (parte III) | El Ruido de la Calle - 08. Apr, 2009

    [...] de aquí: Parte I y Parte [...]

  2. | El Ruido de la Calle - 07. May, 2009

    [...] (Viene de aqu�.) [...]

  3. Wilco: Alcohol, Bolas de algodón y drogas que no podremos pagar II | El Ruido de la Calle - 26. Dec, 2009

    [...] (Viene de aquí.) [...]

  4. Wilco: Alcohol, bolas de algodón y drogas que no podremos pagar (parte III) | El Ruido de la Calle - 26. Dec, 2009

    [...] de aquí: Parte I y Parte [...]

Share your view

Post a comment

© 2009 El Ruido de la Calle. Powered by Wordpress.

Daily Edition Theme by WooThemes - Premium Wordpress Themes