
Bienvenidos a uno de los grandes discos rock de la temporada, de aquí a Lima. Lleno de guitarras asilvestradas, melodías pegadizas, hits en potencia y orgullo e inteligencia. Se lo creerán o no, pero las Sibyl Vane acaban de rozar su cielo particular. Un lugar inhóspito a la par que amable, en el que es más fácil encontrarse con las huellas de los errores propios que con la senda de los aciertos.
Bahamas, primero con su acústica y luego con su posterior distorsión, sirve para marcar el tono: “Me encuentro andando demasiado rápido porque he dejado cosas que quería atrás“. Y más allá de las pérdidas personales, son los 90 los que se cuelan por las rendijas de un disco que, desde su pinta de mazacote, está llenó de momentos memorables: la contagiosa Madre Soltera (algo así como el Voy a ser mamá de la época la conciliación laboral); Te voy a matar (Riot grrls introspectivas pero violentadas), la ya conocida Fecha de Caducidad, la Sleater-Kinneana (perdonen el palabro) Mientras dura.
Sibyl Vane, conscientes de su poderío y de estar al margen de todo (Mermelada de Tomate, su primer disco fue obviado por los medios musicales), no construyen muros a su alrededor y desbordan la presa de su genio. Gracias a ello, eluden su fecha de caducidad con un discazo para el recuerdo en el que todas sus canciones son, sí, palabras mayores.
Trío poderoso, tenso, en sus letras lo mismo encuentran sentido a la venta por fascículos que saben que “poner la otra mejilla no significa perdonar“. No son tonterías sin sentido: son jirones de realidad para tejer a medida un traje de pasión y rabia. Véase “Hay algo que muy seriamente me está empezando a afectar: la ausencia de aquello que ahora me obliga a trasnochar, esperar la vigilia de algo que no puede volver a pasar, la enfermedad incurable de la enésima oportunidad”. O “me preocupa lo fácil que puede resultar olvidar y lo que duele perseguir un nuevo lugar. La parte más dura del volverse a acostumbrar. Tengo que asumir un nuevo papel“.
Nosotros también tenemos que asumir Turismo de Interior, aunque ya tenemos la certeza de que es un disco para siempre (y sin sus recelos, ésos que afirman que “Lo que es para siempre, lo es mientras dura”).







Uhm, noto una cierta tendencia a rimar en “ar”…
Lo tengo desde hace dos semanas y casi no lo he escuchado, tengo avalancha de novedades
Sí, rima consonante en forma de ripios, pero funcionan.
De la avalancha de novedades que yo tengo por aquí también recomiendo el de Single. ¡Qué sorpresa más buena después de los dos singles previos (que amí ni fu ni fa)!
Yo lo he escuchado en casa de un amigo y me encantó. Aunque ya me molaban mucho los singles.
ufff, single…