
Cohete eran, antes de lanzar su primer ep, una promesa en boca de muchos aficionados musicales madrileños y de algunos que desde el extrarradio se habían quedado prendados de su universo alambicado. Ahora que lanzan Simulacro Ep, aquella promesa ha devenido en realidad intensísima y en genial esperanza de futuro. Lo han conseguido con cuatro canciones que parecen 20 y que aportan una nueva perspectiva de hacia dónde se puede caminar con talento y una pizca de esfuerzo.
Ellos son muy conscientes de lo que hacen. Dicen que se conocieron en el camino de Santiago y que “tienden a construir melodías pegadizas sin prescindir de arreglos más o menos complejos, de contratiempos o de instrumentaciones profusas. El minimalismo sonoro no es lo suyo”. Desde luego que no: las cuatro canciones de Simulacro EP son caleidoscopios pop que en 4 minutos llegan a venderte 20 estribillos, 30 puentes y 4000 ganchos.
No exagero: aún no sé si de Micro Macro me engancha más la parte del ritmo marcial que dice “Esto es serio, muy muy serio” o el requiebro instrumental del segundo 50 o ese “tomarás una decisión” envuelto en fanfarrias. Cohete continuamente se hacen fintas a sí mismos y se apoyan en una producción excelente (señores, Ibon Errazkin a los mandos) para brillar con rotundidad.
Que ande un Godino por aquí puede ser casualidad o no, pero lo cierto es que el espíritu alocado y maravillosamente pop de Patrullero Mancuso está muy presente en las cuatro canciones de Simulacro ep. Como aquéllos, Cohete deforman la realidad hasta hacerla totalmente íntima: en Hay que dan una clase de show bussiness musical muy sui generis. “Haz la pelota, no demasiado, sino se nota, mírame a mí, intenta recordar”. No sé si ellos se han tomado en serio sus propios ¿versos? (Caer bien siempre, caer mal nunca), pero no recuerdo nadie que hable mal de ellos.
Están en racha: sólo así se explica que a su pop ultraprogresivo no se le caigan todas las partes por el camino. Su pequeño monstruito Frankestein funciona a las mil maravillas: hasta el cerebro le queda bien. Por no hablar de un diseño bastante afortunado del cd, envolviendo en líneas rectas y camareros lo que es un paseo sin rumbo fijo: lástima que el pegamento se les quedara corto y el DIY acabe en casa resquebrajado y abierto en canal.
Como unos Pink Floyd de las peores épocas Waters, pero iluminados por el genio que se encuentra en los bocatas de calamares en la Plaza Mayor, como unos Gorky’s Zygotic Myncy que jamás hubieran conocido el folk y los violines o como unos Kinks con casco de astronauta entonando el dududá de Walk On The Wild Side (Solo en el cohete). Cohete son como todo eso. O no. Son mejores, pero yo no puedo describirlos.
Esto, en lenguaje Ipod, son 5 estrellitas como cinco soles. Bravo.
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