Todas las estrellas – Parade

No se puede negar que Antonio Galvañ es una presa fácil para cualquiera que desee ponerle a parir. Sus discos se debaten en una fina línea que separa lo hortera de lo maravilloso, lo tonto de la emoción a flor de piel, la sensibilidad infantil de la directamente imbécil. Su pasión por la ciencia ficción [...]

Todas las estrellas, ¿mejor que nunca?

No se puede negar que Antonio Galvañ es una presa fácil para cualquiera que desee ponerle a parir. Sus discos se debaten en una fina línea que separa lo hortera de lo maravilloso, lo tonto de la emoción a flor de piel, la sensibilidad infantil de la directamente imbécil. Su pasión por la ciencia ficción y sus historias para/de niños pequeños y mayores con miedo, unidas a su amor por la canción mediterránea, por el tecno pop y por los Beach Boys le convierten en toda una rara avis dentro de nuestro panorama musical.

Aún comprendo más las pegas de los que le han visto en directo, con su pinta de funcionario, su pose desangelada y su inaguantable soledad. Como en los artistas disfrutables, Parade, alter ego del murciano, no te permite coger una posición a medias: lo disfrutas tan intensamente como puedes llegar a odiarlo. ¿Y tú, has escogido bando?

Yo sí que lo hice, mucho tiempo atrás. Enamorado por el aroma puramente vainiquero, he disfrutado de todos los discos de Parade, creo que en progresión geométrica hasta quedarme totalmente enganchado de Inteligencia Artificial. No podía ser menos, con ese toque de melancolía mediterránea que inyectaba nueva vida al casiotone-pop cuyos trucos empezábamos a ver tras dos discos y un ep.

El regreso después de aquella cumbre, tristemente ignorada por la prensa musical de este país, ha tardado y se ha hecho de rogar, más aún cuando el propio Parade dejaba escuchar pequeños y prometedores fragmentos en su blog.

Demasiadas expectativas que, creo, arruinan mi primera impresión de Todas Las Estrellas. No veo tantas canciones inapelables ni tan emocionantes como en Inteligencia Artificial. Aún más orgánico y menos sintético que en aquel disco, Antonio Galvañ utiliza Todas Las Estrellas como cápsula de descomprensión de su música. Pianos y, sobre todo, guitarras son la nueva forma de tocar todas sus ya conocidas obsesiones.

Al contrario que en discos anteriores, su nueva obra peca de ser excesivamente dispersa: se salta de la apertura a lo Golpes Bajos de la titular hasta el swing de Cuando besó a la Cosa del Pantano, sin que haya un enlace claro para poder pasar por Flora Rostrobuno (Vainica Doble en familia) o Estación Espacial (melancolía tecnificada similar a Primer Contacto con cita a Bowie). Por invitar, Parade cede un puesto también a los grupos de Donosti cuando no eran tan serios y sí más brasileños (¿Y usted qué sabe hacer?) o a un pequeño jugueteo dowoop con los mitos de Chutulu. Demasiado salto estilístico que no siempre funciona del todo. ¿O sí?

Mi desconcierto es tal que, aunque me notó menos entusiasmado de lo que esperaba, todos los estribillos y estrofas de este disco se me han quedado grabados a fuego en el cerebro. ¿Me gusta o no me gusta? Claro que me gusta, pero… ¿No hay peros que valgan?

Las letras, eso sí, siguen siendo impresionantes: poca gente es capaz de encontrar tantas metáforas escondidas a un lobo comiendo carne fresca, a la creencia de que todo está determinado o a la sensación de que crees en algo, pero sólo se manifiesta a otros. Mención especial a la oda en honor de todos los abúlicos (Algo mejor que hacer) o a las personas con raras aficiones, frikis de un mundo que no conocía esa palabra y que nunca les respetó, aunque sí les utilizó para diversión propia.

En definitiva, Todas Las Estrellas me convence y me hace disfrutar, pero no me parece mejor que lo que ya había conseguido. Desde que lo escuché, tengo un símil en la cabeza que creo define bastante bien lo que significa para mí. Si Inteligencia Artificial fue el Revolver de Parade, el disco que abría nuevos y estimulantes caminos en el estilo propio, Todas las Estrellas es su Smiley Smile, un gran disco (a ratos enorme) al que le pesa su juguetona dispersión y la pequeña leyenda de maravilla que se había creado en torno a él durante su grabación. Y aún así, es de lo mejor que he escuchado en los últimos tiempos.

(Sí, ésta es una de esas reseñas gruñonas y Hay quien no tiene tantas dudas al respecto)

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16 Comments

  1. luis added these pithy words on September 26, 2006 | Permalink

    Parade es absolutamente maravilloso. Al disco le sobran canciones, pero ningún disco es redondo. “Algo mejor que hacer” es una canción de Astrud, y decepciona un poco. Y lo que sí que está de más es el blog de Parade explicándose, eso sobra, Parade, ¡quítate el blog!

    El tipo sigue siendo un valiente.

  2. probertoj added these pithy words on September 26, 2006 | Permalink

    Ciertamente, no había caído en lo Astrud que es “Algo mejor que hacer”, de la que me gusta más la letra que la música. Algo que también me pasa con otras canciones de este disco. En Inteligencia Artificial me ocurría lo contrario.

    Y, Luis, no mienta. Sí hay discos redondos.

  3. Karpov! added these pithy words on September 26, 2006 | Permalink

    Ja, ja, no hay discos redondos… ahí estoy con Luis. Siempre se puede sacar un poquito de punta a todo ¿cual sería el disco perfecto? ¿El pet sounds? ¿El de la Velvet (el tercero, claro)? ¿el de singles de los Pastels? … ¿El nuevo de Parade?

  4. probertoj added these pithy words on September 26, 2006 | Permalink

    El Different Class, coño, el Different Class.

  5. katsura! added these pithy words on September 26, 2006 | Permalink

    Claro que si!! creando escuela!! :)

  6. luis added these pithy words on September 26, 2006 | Permalink

    Ya, el Different Class podría ser perfecto, pero le gusta a demasiada gente para ser perfecto. Ya sé que es una visión un poco chunga, pero precisamente, sólo es eso, una visión. Y mañana puede ser distinta.

    Y por cierto, David, el que es bien chulo es ése de los Wooden Tops que me recomendaste.

  7. Karpov added these pithy words on September 26, 2006 | Permalink

    El de los Woodentops si que es un disco casi perfecto, amigo Luis. Te tenías que haber llevado el directo. El Different Class está muy bien, para qué nos vamos a engañar. Pero yo le quitaba alguna y le ponía otras del His’n'hers (que es también casi perfecto) Pero es que si nos dejase poner y quitar canciones estaríamos todo el día destripando discos.

  8. probertoj added these pithy words on September 26, 2006 | Permalink

    El de los Woodentops del que hablan presumo que es el Giant, pero ¿me lo pueden confirmar?

    Y me gusta más el razonamiento de Karpov sobre el destripe de discos (canciones que se mueven de un sitio a otro, bonita utopía, ¿pero a que nunca hay forma de hacer el recopilatorio perfecto?), que esa visión del Diferent Class que expone Luis. Hombre, ya sé que es un poco dramático que a tanta gente le guste un disco que empieza precisamente con Mis-shapes, pero a veces hay que rendir al mundo a la evidencia y tener nuestros pequeños momentos de gloria. En el mundo real, Different Class sigue sonando a cielo. Y no me digan que un disco que contiene Common People y no es “el disco de Common People” no es un disco perfecto.

  9. Karpov added these pithy words on September 27, 2006 | Permalink

    Sí es el Giant. Y el directo es el Hypnolovewheel, decubierto gracias a Marcos E. Herrero.

  10. Reverendo Justin Crowe added these pithy words on September 27, 2006 | Permalink

    A mi el “You can´t hide your love forever” de Orange Juice me parece el disco perfecto. Perfectamente emocionante, amateur y primitivo.

    En cuanto a Parade, todos sus discos son un cajón de sastre, incluido Inteligencia Artificial, donde había hasta pasodobles.

  11. probertoj added these pithy words on September 27, 2006 | Permalink

    Saludos, Reverendo y bienvenido. No le voy a negar la perfección al disco de Orange Juice, ya le digo que yo sí creo que hay discos perfectos. Siguiendo a la escolástica, podría decir que somos nosotros, los imperfectos, los que no somos capaces de asimilar tanta belleza y no podemos llegar a conocerlos en su absoluta maravilla.

    Del Giant de los Woodentops puedo decir lo mismo. Si no los tienen en sus colecciones, vayan corriendo a la tienda de discos más cercana (o al servidor de emule con menos ping).

    Y en lo de Parade, pues sí, todos sus discos son un cajón de sastre. En fin, que seguramente todas las pegas que le pongo se caerán como un castillo de naipes.

    Pero es que ya he confesado en la crítica que son mis propias expectativas las que han arruinado la primera impresión del disco de Parade. Eso y que no haya ni pasodobles ni tanta presencia de la canción ligera, porque a mí me gustan como le salen a Antonio Galvañ esas supuestas horteradas.

    Y, bueno, no piensen que no me gusta Todas Las Estrellas, que llevo ya unas semanas disfrutándolo y bastante enganchado, algo difícil en estos tiempos de Ipod.

  12. cesarseu added these pithy words on October 10, 2006 | Permalink

    Aún no he escuchado el disco, pero lo haré, seguro que lo haré. Lo que pasa es que no me podía resistir a comentar la redondez de los discos. Claro que hay discos redondos y no me refiero a su geometría, que tambien, sino a la redondez que nosotros mismos le inducimos a todo aquello que nos gusta, nos atrae o simplemente nos consigue hipnotizar sin saber muy bien porque. La cuestión es si a nosotros nos lo parece. ¿Existen las mujeres “redondas”? Creo yo que Rubens y Botero tienen algo que decir al respecto, pero puede que ellos si se refieran a sus “formas” geometricas.

  13. DamagedGoods added these pithy words on October 10, 2006 | Permalink

    > A mi el “You can´t hide your love forever” de Orange Juice me parece el
    > disco perfecto. Perfectamente emocionante, amateur y primitivo.

    Dios mío no me lo puedo creer, iba a ponerlo yo.

  14. carlos added these pithy words on October 29, 2006 | Permalink

    yo tb voy por el de orange juice, redondazo

  15. manimal added these pithy words on December 22, 2006 | Permalink

    He oido muchos discos en mis años, pero el que más ha pasado por mi reproductor es Giant de The Woodentops. He oido cosas sueltas de Orange Juice y Parade, y evidentemente me queda mucho por oir, pero aún así apostaría por el inolvidable Giant, un disco valiente y adelantado a su época.

  16. L.V. added these pithy words on March 21, 2008 | Permalink

    un discazo.

    díficil de coger al principio, pero sin duda es un discazo.

3 Trackbacks

  1. [...] En cualquier caso, los Vinos de Reserva que nos plantea Mr. Parade prometen ser un dechado de diversión sin fin en universos paralelos. Como sus discos, mismamente. Al habla, Antonio Galvañ. [...]

  2. [...] Parade se atreve a venirse hasta La Rioja para presentarnos sus canciones en directo. Su último disco, pese a las pegas que se le puedan poner (pese a las que yo mismo le puse), es uno de los más especiales de este año. [...]

  3. [...] El ruido de la calle [...]

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