
Sábado por la mañana, hora de darse una vuelta por esos blogs de Dios y entender si los nuevos hypes que cada día nos venden merecen la pena más allá de la escucha apresurada que se impone en el mundo digital. Tampoco hay tantas cosas que estén recomendando por ahí que realmente merezcan la pena. Pero alguna sí.
Locksley – Let Me Know : Por alguna razón que desconozco, a las bandas norteamericanas cada vez les está dando más por hacer de británicos. Y, bueno, eso deja muchas obviedades (cuando Voxtrot suenan a los Smiths pierden bastantes puntos de sus encantos), pero de vez en cuando no esta mal oír un himno luminoso para celebrar el veranillo de San Miguel. Nada del otro mundo, aunque si el power pop es lo tuyo estos nuevos ladrones de Locksley te pueden encandilar.
Eric Metronome – The Beginning of the Beginning of the End : Subidón acústico con explosión de muchos colorines al final. El chico del metronomo ha conseguido enamorarme con su aroma a Elephant 6 y su tono relajado y emotivo. ¿Otro cantautor para los veranos indios? El comienzo de una relación, espero duradera. Bonito, bonito.
Bones – Bulge : Andanzas de blues moderno, como unos Jon Spencer de la peor época, lo de Bones, coincido con Harmonium, es uno de los peores ejemplos de cómo se puede trasladar las tradiciones a una supuesta modernidad. Y eso que Bulge tiene cierta gracia, pero lo del disco no tiene nombre: son muy duros o quieren parecerlo. Otros que harían enfermar a la medicina.
Weird Weeds – Tupper - Plantas raras, tipos algo pirados, nanas de pesadilla y obsesiones que hoy se me atojan algo indigestas, pero mañana ya veremos. ¿Tengo suficiente tiempo en mi vida como para dedicárselo a Weird Weeds? Es una pregunta que me sigo haciendo después de oír un par de canciones de su nuevo disco Weird Feelings. Si supiera si al menos se iban a poner más raros de lo que se oye en Tupper, tendría una respuesta clara: sí. Pero me da la sensación que lo suyo es un coitus interruptus musical.
Simon Dawes: Save Your Ticket – Creo que la psicodelia british de los 60 hace años que llegó a una situación en la que los discos que se fijaran en ella como módelo lo tienen complicado para sorprender y para gustar. Las canciones de los californianos Simon Dawes no son una excepción y ésta, en concreto, ya ha saltado varias veces de mi reproductor sin llegar a terminarla. Un coñazo, vamos.
Irene – Little Things (That Tear Us Apart) : Estos suecos del veterano sello Labrador están de enhorabuena. O eso parece al oír sus canciones. Son tan alegres, con tantos coros y tantos arreglos capaces de sacarte una sonrisa, que al final te contagian su entusiasmo vital. Una canción más para reconciliarte con los suecos, a los que les sientan muy bien los días luminosos. Bastante mejor, para mi gusto, que la melancolía. ¿Fuck Me, I´m Twee?
WHAT TO DO NOW?