Get Lonely – The Mountain Goats

Mirada ahora, cuando han pasado diez años y decenas de discos desde que empezaron y por aquí les acabamos de descubrir, la carrera de los Mountain Goats es todo un ejemplo de irrgularidad lo-fi que, sin embargo, queda salvada de la quema por, al menos dos discos: el corto pero intenso ep pop Babylon Springs [...]

Mirada ahora, cuando han pasado diez años y decenas de discos desde que empezaron y por aquí les acabamos de descubrir, la carrera de los Mountain Goats es todo un ejemplo de irrgularidad lo-fi que, sin embargo, queda salvada de la quema por, al menos dos discos: el corto pero intenso ep pop Babylon Springs y el recién publicado Get Lonely. Éste, con tono de contenida tristeza, se ha convertido en mi sorpresa anual y en la perfecta manera de esperar en casa la llegada del frío.

Get Lonely es un disco en clave baja, folk, pero de una belleza rutilante, donde cobran gran importancia las finísimas y trabajadas percusiones y el piano, elementos que llegan a construir varias de las canciones con el único acompañamiento de una acústica. No necesitan los Mountain Goats ni arreglos de cuerda ni trucos de prestidigitador barato en busca de un falso drama. Y tampoco caen en la anorexia musical que lastraba álbumes como Tallahassee, donde parecían más la obra de un cantautor algo aburrido que un grupo como tal.

Así, sin alardes pero tocando la fibra exacta, las cabras montesas despliegan su senbilidad a flor de piel en pop que no quiere ser alegre pero lo es (Half Dead), en temas que podría firmar Smog (Get Lonely) o el Bonnie Prince Billy de I See a Darkness (Maybe Sprout Wings). Si acaso, se le puede achcar a Get Lonely ser un disco demasiado invernal, aunque no como sinónimo de aburrido. Hay demasiadas canciones de muchos quilates para que un par de temas menores echen por tierra su reputación.

Pero si ha sido distinguido por algo el líder de los Mountain Goats, John Darnielle, sin duda es por su lírica, por sus letras por encima de la media. Get Lonely, un disco hecho con el corazón roto, no baja el nivel. Se abre con el lento caer de una persona en la locura mientras conduce por la carretera y pronto, tras ser un monstruo al que los vecinos viene con antorchas en (New Moster Avenue), empieza a reflexionar sobre su recién adquirida soledad y los trucos para superarla.
Ya sabéis, mantenerse ocupado: Try to think like a machine / Focus in on the task / Try not to think about what it means. O imaginar otros mundos: And when I got home I thought about you / Like a desperate policeman searching for clues / And I almost passed out just then / And I shut my eyes again / Headed for the dark hillsides /In the hidden places. O empezar a vivir solo la mañana después de que ella se marche, , como en la increiblemente certera Woke Up New: La primera vez que hice café, hice demasiado para mí solo, pero me lo tome entero porque tú odiabas cuando desperdiciaba cosas.
Pocas canciones describen tan certeramente a una pareja que se acaba como Moon Over Goldsboro, con la nostalgia del pasado haciéndose viva en un presente nefasto, cuando ya sabes que hay algo que tienes que hacer, pero no te atreves: And a guy with any kind of courage would maybe stop to think the matter through, Maybe hold you still and raise the question Instead of blindly holding onto you.

Con Get Lonely no caben esas dudas: lo mejor siempre será abrazarse ciegamente a sus canciones. Precioso disco de chimenea.

(Moon Over Goldsboro)

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One Comment

  1. bydiox added these pithy words on December 24, 2006 | Permalink

    Tenia curiosidad, pero el enlace ya no funciona, una pena :(

5 Trackbacks

  1. [...] En cualquier caso, los Vinos de Reserva que nos plantea Mr. Parade prometen ser un dechado de diversión sin fin en universos paralelos. Como sus discos, mismamente. Al habla, Antonio Galvañ. [...]

  2. [...] Hoy por hoy, me recuerda muchísimo al magnífico Get Lonely, con el que The Mountain Goats me conquistaron el año pasado. A mí, sinceramente, me ha llegado bastante más que el debut de Elvis Perkins, al que no le acabo de coger el tranquillo. [...]

  3. [...] Hymns For a Dark Horse – The Bowerbirds Una gozada de folk de taberna o de barrio de bohemios. La capacidad de emoción de los arrabales, en el sustituto perfecto a los que el año pasado caímos en la trampa hermosa de The Mountain Goats y su Get Lonely. Si les quitamos el ramalazo hippie con el que le pegan a ciertas letras (ese ecologismo que era la nueva revolución latente y que ahora ya está siendo tomada al asalto por cualquiera, se nos queda uno de los discos buenos, buenos, del año. [...]

  4. [...] Para quien no conozca al grupo, sólo puedo recomendar una cosa: que os hagáis con una copia de Get Lonely, su último disco, editado hace poco más de un año. Allí desgranaron una de las mejores colecciones de lo que yo llamo ‘canciones de chimenea’; un disco en el que refugiarse para buscar calor y confort. Canciones casi desnudas, donde la guitarra acústica cobra protagonismo casi absoluto, hasta que llega algún pequeño detalle, algún arreglo que te termina de romper. [...]

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