La contraseña era “aquí se dice chubasquero” y se hizo el milagro. Con el mismo cuerpo oloroso y el espíritu fresco de los zombies, ayer el C-86 sacó a relucir sus galas en plena noche logroñesa. ¿Quién decía que uno no podía convencer a los amantes del botellón logroñés con un poco de raca-raca y electricidad a chorro? ¿Quién que el indie no se baila? ¿Quién que los chuletones no pegan con la sonrisa permanente y la euforia de los que un día fueron adolescentes y, para no dejar de serlo, se calzaron una guitarra y montaron un grupo? ¿Quién que Common People no se puede traducir a la lengua cervantina?
Todos esos prejuicios fueron ayer derrotados en la fiesta celebrada en honor a esa cassette (que sí, que es mítica, coño, aunque ni la mitad de los que ayer pasaron por el bar la conozcam) en La Musa (Logroño). De todo lo que pudiera pasar, si tienen alguna pega, pregunten por los cada día más amables Luis y Teresa, que ni Tremolina, ni Karpov ni El Ruido de la Calle tienen culpa de nada excepto de la selección músical.
Estaba la fiesta anunciada a las 12, pero a ese hora en el bar estábamos sólo Katsura, un servidor, un par de camareras a las que impresionar rompiendo vasos y los Jackson 5. La impuntualidad del resto del staff pueden achacarla a los camareros de restaurante logroñés y a que, qué cojones, ya que llegamos tarde vamos a pedirnos unos chupitos.
Pero como no había nadie, tampoco hay nada que objetar y cualquier duda quedó solventada cuando la (Post)Tremolina en pleno se puso a los mandos de la mesa de mezclas y nos dio un recital de música de antes del 86. Una maletita llena de discos y todos acogidos al sagrado canon de la dichosa cassette. Mezclar, lo que se dice mezclar, Tremolo Man no mezcló: puede que sea el miedo al crossfade. Pero secuenciar sí. Y en su selección, de la que él mismo les dará cuenta, pudimos oír/descubrir pequeñas golosinas de guitarras eufóricas de cuyo nombre no quiero ni puedo acordarme.
Les aseguró que la idea del Ruido de la Calle era apuntar todas las canciones que sonaron en la fiesta, pero los pies se lanzan a moverse y las manos enseguida se contagian de la indolencia indie. Total, que ni notas ni nada: cerveza va, cerveza viene (Katsura no, claro, los grandes no entran bebidos al escenario nunca) al final se impuso la lógica de escuchar y disfrutar.
Tremolo Man también se lo pasó en grande, sobre todo al comprobar que en Logroño ni te escupen ni te insultan aunque les de la murga con tu música favorita. Si acaso, aquí se trata de hablar por encima, que en gritos tenemos experiencia sobrada.
Una hora tras los platos y entró Karpov. Las enamoró a todas con su jersey, síntoma de que la decadencia le ha alcanzado, pero aún no ha conseguido adelantarle. Le vimos extrañamente tranquilo, sosegado: se conoce que le habían sentado bien los paseos junto al río y las poses junto al antipop. Y él, que había prometido no parar de poner indie-pop, cumplió, pero arrollando. A todo volumen. Y se vieron los primeros pies ajenos a la celebración bailando. Otra prueba más de que el alcohol es muy malo. Bueno, también observamos a algún desconocido cantando el Head On de los Jesus & Mary Chain (¡los Jesus, tío, los Jesus!).
Y El Ruido de la Calle, que ya lo había avisado, recogió el testigo tras oír a los Helen Love para ajustarse más bien poco al cometido de la fiesta. Pusimos indie, sí, pero de hoy en día, que mirando atrás otros ya habían cumplido. Así que nuestro estreno como masterdiyeis se abrió con el Razzmatazz de Pulp (como broma privada, que a Katsura le gusta mucho ir a esa sala de fiestas, pero aún tiene ciertas laguans en la discografía pulpiana) y de ahí fue desvariando hasta extremos impensables.
Les prometo que cuando dijimos que íbamos a trazar líneas de fuga desde el C-86, no pensaba yo que la cosa fuera a írsenos tanto de las manos. Grosso modo, y sin ser el orden estricto en el que sonaron, esto es lo que pinchó ayer El Ruido de la Calle (Dj´s de palo) durante más o menos una hora:
Razzmatazz – Pulp
Pull Shapes – Pipettes
I´m With You – The Ponys
Careless – Cinerama
French Disko – Stereolab
Happy When It Rains – Jesus & Mary Chain
Oh, Mandy – Spinto Band
Your Kisses Are Wasted On Me – The Pipettes (sí, dos veces, para desgracia de algunos)
Reunited On Ice – Blood On The Wall
Remember Me – British Sea Power
Mundo – Clovis
You Kept Me Waiting Too Long – Television Personalities (¡y funcionó!)
When The Angels Play Their Drum Machine – Hefner (primera incursión en el maravilloso mundo del pitch)
Teenage Kicks – The Undertones
Edad Legal – El Columpio Asesino (Katsura dijo “te has pasado de rockero” mientras los altavoces retumbaban demasiado mientras yo bajaba el monitor de los altavoces en vez del máster.)
Volverás – Juniper Moon
Take Ecstasy with Me – !!! versionean a Magnetic Fields
Swastika Eyes – Primal Scream
Al oír el desvarío cometido, el señor Tremolina entró para dar la puntilla y, abortando la canción de los Primal Scream por la mitad (¿Qué pasó? ¿No eran estos c-86?), dio el arreón final de indie puro a la fiesta y se atrevió a poner el Disco Girl de los BMX Bandits y acabó con los Pastels. Claro que en el mundo de El Ruido de la Calle, las fiestas siempre empiezan y acaban con lo mismo, con Pulp. Common People. Algún día unos que yo me sé se atreverán a grabar esa versión en castellano.
Y así acabó la fiesta, aunque aún continuó un poco más en un extraño tercer tiempo en el que las regiones devastadas y un diletante con la locuacidad desbordada trataban de hacernos creer que las letras de Corazón son tan oscuras y deprevisas como, no sé, las de Layne Stanley. Escuchar eso y muchas otras divertidas y (no siempre) acertadas reflexiones musicales mientras suena un niño africano tocando la flauta fue ya demasiado. Era hora de volver al mundo real.
(Prometo fotos)







Chicos, pediros una residencia en La Musa.
Enhorabuena, ustedes sí que estuvieron al la altura del evento. Y aunque había un desgraciado que decía que eso no era c-86, pues eso, que era sólo un desgraciado que ni bailó ni se enteró de nada.
Yo creo que todos estuvieron a la altura del evento y está claro que lo nuestro no era nada c-86… o bueno… un poco sí, pero menos de lo previsto.
Tremolo Man, nuestro siguiente paso es conquistar el Ondarra, aunque para eso contamos con usted. Todo un placer.
Pues cuando quieran. Ya saben donde estoy.