
De la fiesta irlandesa al último destello de lucidez de un clásico, pasando por himnos eternos, política desde Jamaica y una garganta irrepetible y escondida.
76. If I Should Fall From Grace With God The Pogues
Fiesta irlandesa en un pub apto para todos los públicos. Un disco recomendable para esas fiestas en las que lo único que se hace es beber y beber cerveza y agarrarse al hombre de los demás para cantar a viva voz. Mejor esto que recordar las sintonías de viejas series de dibujos animados. Si yo fuera irlandés, les juro que este sería mi disco de cabecera: épico y borrachuzo a partes iguales. Fíjense como será que hay espacio incluso para que uno de los borrachos se agarre al piano y recuerde a los irlandeses que se marcharon a Nueva York (inmensa Fairytale of New York). Shane McGowan (el hombre peor cuidado de la historia del rock) alcanza cotas como compositor en cierto modo impensables para él. Con If I Should Fall From Grace
demostró que era bastante más que ese paleto irlandés que las caricaturas mostraban. Y ya que estaba en un subidón continuo se atrevió a empaparse de tonadas orientales (Turkish Song Of The Damned) o a darse una vuelta por las fiestas españolas (Fiesta). Maravilloso, de verdad.Ya podían ser todas las charangas de pueblo como los Pogues. ¡Tiembla, Makoki!
75. Miss America Mary Margaret O´Hara (1988)
El misterio. Mary Margaret O´Hara llegó, cantó y venció. Tan sólo sacó un disco, éste, pero le bastó para convertirse en la interprete más imponente de toda la década de los 80. Como Jeff Buckley, apenas necesita una frase para convertirse en historia: You take a walk, I’m by your side, Take my life, I’ll give you mine. You, you give me something To cry about. Grabado en 1984, editado 4 años mas tarde, desde entonces O´Hara sólo ha reaparecido en la escena musical para firmar en 2002 una banda sonora. Quizás no necesitemos más: al fin y al cabo, la cantante ya tocó todos los palos posibles con su alucianante garganta en su debut. Marcó el camino a todas las interpretes femeninas de los 90 (Ay, PJ Harvey, cuánto habrá escuchado este disco), flirteó con el country (Dear Darling demuestar que desde el respeto a la tradición también se puede ser alternativo, algo que en la década siguiente sería moneda de cambio común), con el jazz (Keeping In Your Mind, When You Know Why You´re Happy) y se deslizó a un final de fiesta basado exclusivamente en sus dotes como vocalista.
74. Bass Culture Linton Kwesi Johnson (1980)
El poeta del reggae, el político del dub, el firmante del magnífico Forces Of Victory iluminó el mundo en 1980 con 31 minutos de música con la que siempre debes ponerte el repeat. La explícita Inglan is a Bitch es el punto álgido de un disco que no deja apenas respiros y que lo mismo opta por el ambiente más festivo que por sonidos reflexivos, casi tórrido en Lorraine. Para alguien tan bien considerado por sus palabras, hacer un nuevo disco podía significar sólo derramar sus letras por músicas incosistentes. Sin embargo, Linton Kwesi Johnson logra la simbiosis perfecta entre lo que dice y lo que toca. Paradigmática es Reggae Sounds, que sienta las bases de lo que ha sido el estilo y lo que será a partir de ahora y donde los instrumentos van incorporándose a la canción según lo pide el recitado de Johnson. Y justo cuando llegas al final de un recorrido por las ráices más calientes de la música jamaicana, Two Sides Of Silence te desafía con free jazz a recomenzar. Bass Culture es de esas obras que te pueden enganchar a un estilo como el dub aunque provengas del Death Metal.
73. Talk Talk Talk The Psychedelic Furs (1981)
Siendo como son ejemplo claro de a qué ha sonado siempre el rock underground, estoy completamente seguro de que Psychedelyc Furs van a ser algún día referencia de toda una escena. De momento, sólo se les ha recuperado en pequeñas dosis, últimamente gracias a un grupo vital conocido como British Sea Power. Pero algún día, sus guitarrazos para todos los públicos, sus atmósferas crudas, sus canciones a flor de piel y sus himnos escondidos triunfarán en festivales Su primera reunión, en 2001, casi pasó desapercibida, pero en la siguiente triunfan. Se lo merecen por discos como Talk Talk Talk, donde se entrecruzan Bowie, Eno y grupos psicodélicos (ellos lo llevan en su nombre) como The Byrds. Más pop que su debut, pero con la carismática voz de Richard Butler marcando distancias (¿soy yo o en Mr. Jones casi me parece oír a Fernando Alfaro en sus lances más rasgados?) y la intensa unión de sección rítmica y guitarras eléctricas poniendo a hervir las canciones, el segundo disco de Psychedelic Furs se convierte en una obra de largo alcance y, curiosamente, palíndroma: unos últimos acordes que son recreación de los primeros que suenan, los de la eufórica Pretty In Pink.
72. Scary Monsters David Bowie (1980)
Los 80 no fueron tan malos para Bowie, al menos, no tanto como los 90. Porque mientras en la primera década, el genio aún despertaba adhesiones y odios por igual con cada uno de sus movimientos, en los diez años posteriores ya tuvo que recurrir el viejo truco que anunciaba cada uno de sus discos como el regreso de Bowie a sus mejores años. Y así hasta hoy. Por eso, aunque en su día sus experiencias ochenteras parecían su particular travesía por el desierto, el juez temporal ha acabado haciendo que las miremos con mejores ojos, como aventuras díscolas de un hombre que no encunetra el talento que tenía, pero que se niega a repetirse. Pese a todo, el único disco suyo de los 80 digno de entrar a cualquier lista de lo mejor de sigue siendo el que editó nada más estrenar la década. Scary Monsters es una vuelta al rock después de la frialdad berlinesa y, aunque anticipa la dureza de Tin Machine, tiene tiempo para entretenerse en los estribillos y en los puentes y es capaz de conectar con lo que hacían los nuevos grupos (Fashion es puro Talking Heads). El mayor triunfo es la autorreferencial Ashes To Ashes, que retoma a su mítico Major Tom para enfrentarle a la oscuridad de los años 80.









Dificil y ecléctica tarea la que te has propuesto, para intentar resumir los mejores discos de los 80. Hasta ahora has tocado algunos de mis favoritos de esa década, como el Talk Talk Talk de los Psychedelics Furs, increible disco de psicodelia, antes de qu ela sicodelia se pudisera de moda a mediados de los 80. O aquel maravilloso disco de soul primigenio de los Dexys Midnight Runners o el inspirado y muy soul (tecno soul?) Non Stop Erotic Cabaret de los increibles Soft Cell….
Saludos y suerte con esta difícil lista.
Toma ya, 0 de 5. A la lista de “a descubrir” todos ellos.
Damaged, ¿no conoces a los Pogues ni a los Psychedelic Furs? A esa lista rápidamente.
Señor Pleasant, además de ecléctica y difícil, seguro que tiene algo de polémica. Pero sólo por recordar tanta buena música merece la pena.