
Entramos en zona de rock de raíces, ya sea en el desierto, en Memphis o en el Delta. Pero también tenemos a la new wave más televisiva y a la fusión por la fiesta. You Gotta FIGHT!!!
81. Bring The Family John Hiatt (1987)
Con mimbres buenos, es difícil que salga un mal disco, aunque es tarea de valientes y talentosos lograr que una reunión de grandes músicos se convierta en algo más que un divertimento privado. John Hiatt reclutó para su disco de 1987 a Ry Cooder a la guitarra y a Nick Lowe al bajo, aunque suya es la firma en los 10 temas de Bring The Family, un disco de puro rock´n´roll que se deshace con la dulzura de un azucarillo cada vez que la aguja pincha el vinilo. Encomendado a emocionar por encima de todo, Hiatt se prueba con éxito en la escritura confesional y, aunque brilla también en los tiempos altos, es en las baladas o en las canciones en voz baja donde acaba por convertirse en compañero perfecto de nuestras decpeciones, penas o amores. Tanto Wilco como Greg Dulli han debido de sacar sus buenas enseñanzas de este disco. Maestro.
80. Fire Of Love The Gun Club (1980)
Odio a los mártires del rock y Jeffrey Lee Pierce es uno de ellos: un alma perdida por el alcohol y las drogas. Odio a los mártires del rock, pero suelo valorar su trabajo, sobre todo si resulta tan influyente a posteriori como el de aquél.. Con The Gun Club es casi imposible no hacerlo, aunque ha tenido que ser la muerte de Pierce y el paso del tiempo el que haga justicia a un disco, Fire Of Love, que sólo unos pocos tenían el valor de considerar una obra fundamental al poco de su publicación. Nadie como el club de las armas homenajeó al blues de Robert Johnson, o al menos nadie como ellos supo ver lo que la música del Delta del Mississippi se merecía: mientras otros han hecho de la recreación el único camino posible de rendir tributo (no miro a nadie, Eric), The Gun Club inundaron cada acorde, cada silencio y cada nota de voz con la urgencia del punk de Los Angeles. Así nació una bola de fuego que cae rodando cada vez que pones el disco y que te arrolla una y otra vez.
79. The Love Songs Giant Sand (1988)
Howe Gelb en una de sus cumbres. Como si no fuera bastante con la frase anterior, se supone que debería justificar de algún modo la inclusión de este disco en la lista de los mejores de los 80. Pongamos que jamás el sonido del desierto musical que siempre ha intentado crear Gelb había conseguido mejor plasmación en disco. Pongamos que a Gelb jamás se le ocurriría poner el piñón fijo en un disco, gracias a lo cual consigue sorpresas tan gratas como Finger Nailmoon, Barracuda and Me. Pongamos que propulsando arquetipos hacia una nueva dimensión, Gelb es único, como demuestra la cambiante y adictiva Mountain Of Love. Pongamos que a su lado aparece por primera vez John Convertino, algo que no se puede calificar como simple anécdota. Pongamos que en su búsqueda del tono de voz perfecto, Gelb se atreve a desafiar a Bob Dylan justo cuando éste era más prescindible (todo lo prescindible que puede ser el de Duluth, claro) y compone la magnífica Almost The Politician´s Wife. Dejemos de poner argumentos y simplemente entremos en un clásico.
78. Heartbeat City The Cars
Por alguna extraña razón, el talento de Rick Ocasek como creador de hits siempre se ha menospreciado. Parece como si Ocasek y sus Cars tuvieran que pedir pedón por haber sido los máximos representantes de la New Wave más comercial. Aprovechando el impulso de una recién nacida MTV, conscientes de su potencial y (nobleza obliga) apostando por un sonido demasiado comercial, el grupo norteamericano consiguió con Heartbeat City un éxito de proporciones descomunales, que acabó sepultando todo el tarbajo y previo y condenando a la banda a la desaparición. Aunque sea complicado mirar con ojos limpios un disco tan ochentero (en sus peores acepciones) como éste, es obligado si se quiere comprender cómo y por qué el Rock Adulto (el AOR) ocupó las listas masivas. Looking For Love o Why Can´t I Have You darán la razón a sus detractores, pero las emblemáticas Magic (himno veraniego de peli de adolescentes), Drive (todas las baladas de los 80 se hicieron a su imagen y semejanza), Stranger Eyes (Depeche Mode pasados por el tamiz rock antes incluso de que los de Basildon lo hicieran) o Heartbeat City permiten defender este disco sin peligro de caer en terrenos pantanosos. Y sí, de vez en cuando mola ser un hortera. Esto también fueron los 80.
77. Licensed To Ill Beastie Boys (1986)
El disco con el que el hip-hop se blanqueó un poco, mucho antes de que llegarán Vanilla Ice y Eminem. También una de las fusiones más excitantes de la década en la que el termino comenzó a ponerse de moda. Adelántandose casi diez años a la llegada del numetal, los Beastie Boys fueron de los primeros en hacer que el hardcore fuese rapeado. Siempre mostrando su lado más lúdico y jugueton, Licensed To Ill deja para el recuerdo algunos hallazgos en los que más tarde profundizarían y canciones tan intensas y divertidas como Fight For Your Right. Rick Rubin, capo de Def Jam, jugó a mezclar el rock y el hip-hop en discos como este o el Rasing Hell de Run DMC y años después recuperó a Johnny Cash. Suficiente para ganarse nuestro respeto. Por cierto, fue el primer número uno en discos que consiguió el hip-hop: ¿Amerikkka? Si así fuera, el tiempo ha acabado quitando razones.











Sigo apuntando títulos, pero uhm… dudo mucho que los Cars sean lo mío.
Ayer precisamente me puse el Fire of love… “Sex beat”! Creo que hay una versión muy chula de Two Lone Swordmen, ¿la has oido?
Esto es curioso…de cada grupo de 5 discos que pones, conozco dos.
Por cierto, lo que espero con más emoción cada día es ver la foto de la cabecera…¡eso fueron los 80!
Damaged, no he oído esa versión de los Two Lone Swordmen. De hecho, ni sabía que existiese: voy a investigar esta tarde. Los Cars son una debilidad hortera, pero no tanto como una que viene (bastante) más adelante y que es mucho más disfrutable.
Tremolo, ¿en los 90 ha habido tantos iconos para todos los públicos? Porque por más que lo pienso no sé qué fotos pondría para encabezar esa década…