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Los Ochenta en 101 discos: Parte II

0 Comments 08 August 2006

Seguimos con el repaso de la década del buen vestir. Hoy lo mismo tenemos a un poeta izquierdista que a unos obsesos por el sexo que a un cantante gritón antes de supervitaminarse e hipermineralizarse. Si tienen alguna duda, denles un buen latigazo (o pinchen en sus portadas).

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96. Non Stop Erotic Cabaret – Soft Cell (1981)

Casi ocultos bajo el descomunal éxito de su versión del Tainted Love (que, desde entonces ha servido de base a todas las posteriores), Soft Cell no tuvieron muchas oportunidades para convertirse en llenapistas, como sí lograron con esa canción. Un problema que les ha acompañdo hasta hoy, pero que no debe oscurecer algunas de sus grandes canciones y, sobre todo, la tremenda personalidad de Marc Almond, interprete además de cantante. Si eres de los que amas a Jarvis Cocker por su capacidad para analizar las relaciones carnales hombre-mujer, Non-Stop Erotic Cabaret puede ser el salto hacia una literatura más digna de La Sonrisa Vertical que de canciones pop. No en vano, Marc Almond trata en todo este disco del sexo y sus variantes, envolviendo sus frustraciones, deseos, fantasías y sueños humedos entre sintetizadores y bases programadas. Desde el hombre demasiado corriente que sueña con el Tarzán de Bo Derek en la extática Frustration a la pastillera y explícita Sex Dwarf ( Sex dwarf / Isn’t it nice / Luring disco dollies to a life of vice), Marc Almond crea algunas de las canciones más procaces y divertidas de los 80, una época marcada por el fantasma de la única enfermedad que penalizaba el goce del sexo con la muerte irremediable. La teatral ruptura de Say Hello, Wave Goodbye, una maravillosa canción de adiós, marca el final de un bucle que siempre quieres volver a repetir. Ellos fueron incapaces.

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95. Talking about poetry with the taxman – Billy Bragg

“Por si no te has dado cuenta, soy más impresionable cuando mi cemento está mojado”, le canta el protagonista de la primera canción de este disco a una mujer que le cambia su manera de ver la política gracias al amor. “Si comparto mi cama contigo, ¿debo compartir también mi vida? El amor es sólo cuestion de dar y el matrimonio significa aceptar quen uestros padres tenían razón”, trata de convencer él en The Marriage.A la altura de Wishing The Days Away, él, alejado de su amor por culpa de un trabajo anodino, desea que pasen los días, en vez de desear vivirlo y se lamenta de estar en un hotel de mierda mientras otros cambian la historia. Así es como ve la política Billy Bragg: inseparable siempre de la vida normal y, en especial del amor. Que este disco hable de poesía folk a los recaudadores de impuestos, o a los políticos de carrera ( “While we expect democracy, They’re laughing in our face”, les dice) no es tan importante como que nos cuente a nosotros mismos la necesidad de ser mejores, de luchar por unos sueños que no pueden quedar sepultados por una existencia más o menos cómoda. Emotividad izquierdista a flor de piel y una de los mejores homenajes a la Motown sin necesidad de sonar Motown (Levi Stubbs´ Tears). Y aunque parezcan que importen más las palabras que la música, nunca un “difícil tercer disco“ (como aparece en la portada) fue tan sencillo.

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94. Damaged – Black Flag (1981)

El punk en una parte de Estados Unidos acabó acelerándose tanto que, mientras en la costa este los Ramones ponían a hervir el pop y la mayoría de las bandas se convertían en new wave o en combos experimentales, en la costa oeste Black Flag acabaron evolucionan casi hacia el inicio del hard-core. En Damaged aún persisten gran parte de los tópicos asociados a la generación basura (nihilismo, aburrimiento, incapacidad para sentirse parte de algo) que después desembocarían en esa indolencia y en esa introspección tan propia del grunge. Pero en 1981 los jóvenes no querían auscultarse por dentro, como diez años más tarde, sino que querían expulsar la rabia por todos los poros de su cuerpo. Y para eso, ningún cantante como Henry Rollins que, antes de hipermineralizarse y supervitaminarse, puso cara a la furia de la joven América. Tanto se lo creyeron algunos, que Damaged fue un disco perseguido por las asociaciones ultraconservadoras y sirvió de modelo para cientos de pequeñas bandas.

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93. Freedom Of Choice – Devo

El misterio tecnopop. Los representantes del final de la historia en la música. En vez de evolucionar, hay que devolucionar, ser un mongoloide y estar orgulloso de ello. Inferior a su espectacular y epiléptico debut, aunque quizás con un sonido mucho más ajustado a sus pretensiones, Freedom Of Choice da a Devo al oportunidad de consagrarse como grupo necesario. Los 80 necesitaban alguien que pusiera la nota discordante netre tanto dominio de la protoelectrónica. Y Devo, marcianos como ningunos, fueron la banda sonora de las ansias dominantes de EEUU y su obesisón por el triunfo. Castigadores irónicos de conciencias tan duros como los látigos de la absolutamente increible Whip It. Girl U Want se ha convertido con el paso del tiempo (y de las versiones) en su canción más famosa, pero en Freedom of Choice hay más himnos: Snowball, la títular o Planet Earth. Con tantas ideas, es una lástima que les durarán tan poco.

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92. Vs – Mission of Burma (1982)

A pesar de lo que diga el tópico, los 80 también fueron años de buenos discos de rock. Buenísimos, incluso. Discos capaces de coger unas influencias (los Stooges), darles forma contemporanea y conseguir rápidamente una voz propia, un sonido completamente distintivo. Grupos capaces, como Mission of Burma, de dejarte pegado contra el sillón, de apabullarte con demoledoras explosiones de rock descontrolado y oscuro. Bandas cuyo carácter mítico va a acentuar aún más el paso del tiempo y la revisión musical de toda la década. Hay en Vs tanto descontrol punk de toques arties (muy parecido al que creaban Pere Ubu) como post avant-la-lettre (te dicen que Slint han compuesto Dead Pool antes de caer en su particular agujero negro y te lo crees), como distorsiones a punto de crear estribillos por sí solas. Vs es un disco físico, que te pide a gritos volumen y que te lo recompensa con un vendaval de sensaciones sonoras.

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  1. DamagedGoods says:

    Esta lista tiene una pinta estupenda, lo de hoy me ha molado más.

  2. probertoj says:

    No sé por qué me da que Mission of Burma tienen algo que ver.

  3. DamagedGoods says:

    Jaja pues no! Me molan todos, menos el de Soft Cell que no lo conozco.

  4. tremolo man says:

    Precioso el disco de Billy Bragg. Me regalaron este año por mi cumpleaños la edición doble y bueno…no tiene precio.

  5. probertoj says:

    Y qué bonito todo lo que dice, así con la voz baja y las palabras justas, sin grandes gestos.


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