
El Ruido de la Calle se dedica esta semana en cuerpo y alma al festival de Benicassim, y elabora una programación especial de artículos en los que habrá críticas, vídeos, rutas y recomendaciones relacionadas con el festival de música realizado en nuestro país que más fama ha alcanzado fuera de nuestras fronteras. Ya hablamos en su día de cómo la llegada de nuevos inversores podía repercutir en un mayor renombre de los grupos estrellas, pero pocos esperábamos tanto nombre mítico.
Sin embargo,y a pesar de que la posibilidad de ver a tantos grandes juntos es atractiva, el FIB suele dejar sus mejores conciertos en esos nombres aún no muy grandes que al poco se convertirán en imprescindibles. El Ruido de la Calle ofrece hoy su miniguía de los rincones ocultos del multitudinario (ahora más que nunca) festival. A dos por día y sin saturar, para que tengan tiempo de tirarse en la hierba.
Jueves:

Howe Gelb – Espero que este hombre no tenga que morirse para que el reconocimiento de su música vaya más allá de los críticos y un reducido pero persistente núcleo de fans. Decir que ha sido el alma mater de Giant Sand debería ser suficiente para remarcar que Gelb ha creado varios de los discos más poderosos de esa música de raíces lejanas que se incrustan en el rock. Ahora, el heterodoxo más radical de la música popular llega con un nuevo proyecto: un disco suyo cantado por un coro gospel que, según parece, también acudirá a Benicassim. Absolutamente imprescindible.

Tom Verlaine (con Jimmy Rip) - Él es uno de los hombres de Television, un mito viviente de las guitarras que este año ha editado dos nuevos discos. Músico frío pero perfecto creador de imágenes, la duda es si en Benicassim se dedicara a ir a lo concreto o se perderá por sus propias ramas. En cualquier caso, el jueves en Benicassim no se solapan los conciertos, así que no hay motivos para no echarle un oído.
Viernes:

Corazón - Suyo es el disco más “vainiquero” de 2005. Cierto es que experiencias de este tipo en Benicassim nunca han dado buen resultado (uno aún recuerda un sonrojante concierto de Nosoträsh a costa del magnífico Popemas) y también que abrir el escenario Vodafone Club tan sólo una hora después del comienzo del festival puede ser tarea ingrata. Sin embargo, así vimos también por primera vez a unos iniciáticos Astrud y fíjense en que se han convertido.

Colder - Casi mejor apostar por este francés estático que por el bullicio y la jarana con sabor déjà vu de The Futureheads. Colder tampoco es que hayan descubierto la fuerte de la eterna juventud, pero, al menos, su post punk de toque electrónico y frialdad desmesurada puede ser el aire acondicionado perfecto para aliviar los calores mediterráneos.
Sábado:

Matt Elliot - Lo siento por Nadadora, que han tenido la mala suerte de coincidir con el antiguo gran hombre de la Fundación del Tercer Ojo. Elliot es el responsable de algunos de los discos más turbadores de la última década. Si le da por ponerse como en Drinking Songs, es probable que haya desmayos y no precisamente por el calor. La receta adecuada contra el buen rollo imperante y un músico de mil matices.

Ainara Legardon - Oniön eran un grupo normalito pero con algunos destellos. Ainara Legardon, cantante de aquel naufragio indie, ha crecido para convertirse en una de las mejores voces de nuestro país y tal vez la mejor acompañante posible de Anari en un hipotético cartel doble. Americana con sentido y sensibilidad que, esperemos, pueda desarrollarse sin los problemas el PrImavera Sound (un accidente de la banda la dejó sola ante el peligro).
Domingo:

The Secret Society – Pepo Márquez, que el viernes ya se habrá estreando con Garzón, es la cabeza visible de un ptoyecto sentido y semiacústico, pero con una intensidad muy notable. Tal vez sea que Márquez es un apasionado del hardcore o que la sombra de Elliot Smith es alargada. El caso es que The Secret Society tiene pinta de nombre de futuro. El directo puede ser un buen momento para saber hacia dónde piensa evolucionar.

Grupo Salvaje - Pribata Idaho podían ser muchas cosas, pero hay una que no admite discusión: tenían uno de los directos con menos fisuras de toda la primeriza escena indie. Si a los años que lleva Ernesto González probándose como músico les añadimos un par de discos más que notables y un rock que no por cocerse a fuego lento es incapaz de levantar pasiones, puede que estemos ante el grupo nacional con más posibilidades de hacer un concierto memorable. Porque lo de Manat Ray, como siempre, es de otro planeta.
Tags: Conciertos, FIB
WHAT TO DO NOW?