
Cada reencuentro con Sonic Youth es como la primera cerveza que te tomas con el viejo amigo de la universidad al que no ves desde hace años: sólo necesitas un sorbo para que te des cuenta de que todo sigue igual y, sin embargo todo cambia. Cada canción nueva de los grandes héroes del noise te coloca frente al espejo de un tiempo pasado y la duda es si fue mejor.
Lo cierto es que, tras atravesar una etapa de madurez abrupta y poco dada a amabilidades (desde Washing Machine hasta NY Ghost & Flowers), el cuarteto neoyorquino suavizó de nuevo sus formas en los excelentes Murray Street y Sonic Nurse. Muchos achacaron este cambio a la intervención del hombre orquesta Jim O´Rourke (el responsable también de que Wilco pasaran de ser un gran grupo a otro imprescindible), pero ahora Rourke ha desaparecido y, curiosamente, Sonic Youth entregan su disco más “normal”.
No pongo ese adjetivo, normal, como algo peyorativo, pero sí que es muy sorprendente que, tantos años después de Dirty, Sonic Youth hayan sido capaces de crear algo aún más pop, más articulado y sin apenas ninguno de sus desvaríos sónicos.
Suena Rather Ripped limpio y cristalino, con varias canciones con gancho pop y ritmos básicos. Después de tanto tiempo siendo la punta de lanza de la vanguardia musical, la madurez ha domesticado el sonido del grupo, sin que eso implique un abandono de sus señas de identidad.
Así, continúan estando presentes las guitarras afinadas al estilo Sonic Youth y las voces sexys aunque poco cantarinas, especialmente la de Kim Gordon, que borda su papel en, por ejemplo, What a Waste.
Sin embargo, lo que resalta de Rather Ripped es la capacidad de adaptación de Sonic Youth a un sonido y a una calma a los que, en principio, resultan tan ajenos. Pistas de ese giro: que Jams Run Free comience como el 1979 de los Smashing Pumpkins puede ser casualidad, pero que Sleeping Around empiece como Mote (Goo) para dejar la melodía en el primer plano y ser algo que podían haber tocado los Luna de Bewitched, no.
Que Incinerate, canción contagiosa donde las haya, sea la elegida para abrir el album no sorprende después de haber escuchado ese Sunday que inauguraba A Thousand Leaves. Sin embargo, que en Do You Believe In Rapture, Sonic Youth creen un medio tiempo narcótico que podría haber nacido en la mente de Jason Pierce (Spiritualized) y ellos desnudan casi por completo, dejando el ruido en un inquietante segundo plano, sí que deja estupefacto.
Lo mejor de todo es que, pese al cambio, siguen siendo un grupo muy especial. Gracias a su talento son capaces de que casi cada voltereta que dan les haga caer de pie. Y gracias al compromiso con su música vuelven a ser los mejores: Pink Steam no sólo es una de las mejores canciones de guitarras noise (que no “con guitarras noise”) de los últimos 20 años, sino que deja en evidencia a todos sus imitadores.
Definitivamente, hay amigos con los que, por mucho que cambien, siempre te tomarás una cerveza. Y esta volverá a saber como en aquellos días ya irrepetibles.
Tags: Sonic Youth
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