“Ellos estaban equivocados, así nos ahogamos”: Liars fueron expresivos para definir-titular su segundo disco, todo un monumento excesivo a la experimentación y a la radicalidad. Para los que no los conozcan, basta con decir que los de Williamsburg pudieron haber sido un grupo de rock asequible, quizás no tanto como los Strokes, pero sí al [...]

Liars, enfadados y sónicamente peligrosos

“Ellos estaban equivocados, así nos ahogamos”: Liars fueron expresivos para definir-titular su segundo disco, todo un monumento excesivo a la experimentación y a la radicalidad. Para los que no los conozcan, basta con decir que los de Williamsburg pudieron haber sido un grupo de rock asequible, quizás no tanto como los Strokes, pero sí al menos como los Yeah yeah Yeahs. Es decir, pudieron haber sido la vertiente más rockera e intelectual del revival: algo así como los Talking Heads del siglo XXI. Así se mostraron en su fibroso debut, de también apocalíptico título, “They Threw Us In A Trench And Stuck A Monument On The Top”.
Sin embargo, con su segundo disco, ese “They Were Wrong, So We Drowned”, se atrevieron a lo que pocos: ante la difícil coyuntura de seguir siendo un hype y los niños mimados por la prensa, Liars se escaparon por la tangente más experimental. Crearon así un disco que destruía su música y la convertía en una película de terror. No era un disco sencillo, pero tampoco un ladrillo para decir “muy bueno” ante tus amigos y luego esconderlo en un cajón.

En su regreso, Liars demuestran que su elección no era simple flor de un día y convierten Dum´s not dead, su inminente disco, en otra recopilación de momentos pavorosos, atmósferas desencajadas, ritmos tribales y miedo, mucho miedo. Suena menos a banda sonora de Holocausto Canibal que su predecesor, pero Drum´s Not Dead aún es capaz de mantener una tensión lúgubre que no tiene climax ni tampoco descansos. Como los Sonic Youth de los primeros discos (sí, los que sonaban a gore y a carnicería), Liars han vuelto a liarse en su propia espiral. Son algo menos salvajes de lo que fueron Thurston Moore y compañía en el inicio de su carrera y, curiosamente y a pesar de su radical experimentación, Drum´s not dead tiene algo que atrapa y casi lo convierte en adictivo, aunque siempre estemos hablando de un disco tan extremo que apetezca más contemplar que poner. Hay que ponerse en situación para dejarse llevar por una música tan cerebral como ésta.

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3 Trackbacks

  1. [...] Como balance provisional de algunos temas de estos últimos meses (y también de la propia línea editorial de este blog, que la tiene) y a propósito de hypes, de la busqueda de nuevos caminos que recorrer, de la experimentación, de la obsesión por la originalidad, de la repetición de las formas (para lo bueno y para lo malo) y del respeto a las raíces ante una sociedad que nos impone lo contrario, recomiendo leer la entrada de hoy del siempre interesante ecuaderno. [...]

  2. [...] Ésa es una de las grandes virtudes de The Drift. Claro que es un disco rarísimo, claro que es difícil de escuchar. Pero cuando lo dejas, incluso cuando no eres capaz de pasar de la tercera canción, al cabo de un rato vuelves a pensar en él, en sus melodías (un poco como ocurre con Liars). [...]

  3. [...] La nueva canción de los por aquí muy queridos Liars se deja las experimentaciones en la mochila y opta por la tralla. ¡Y vaya tralla! [...]

A day to destroy record companies

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