Que sí, que Actual traiciona su nombre. ¿Y qué? También hay niñas cubanas que se llaman Usnavy y no creo que amen a la marina estadounidense. Son los daños colaterales del destino: a lo mejor sus padres las engendraron mientras miraban un barco yanqui y quisieron dejar constancia.
A Actual le engendraron en pleno auge del marketing político: la cópula mental acabó con la muerte del antiguo Iberpop y con su nacimiento. Ellos, sus creadores, quisieron que estuviese presente en la actualidad, no que fuera hijo de ella. Y por eso se inventaron un nombre tan equívoco.
Que conste que esto no es un regalo cultural de Reyes por parte de nuestros políticos, no. Si por ellos fuera, con unos calcetines nos valía. Esto no es más que un cuidadoso montaje propagandístico al que la cultura, en esencia, se la trae bastante al fresco. Lo importante es que salga y que se vea, a ser posible fuera de La Rioja.
A los que ponen el dinero, por lo tanto, no les interesa (mucho) esto, pero es de suponer que a sus artífices programadores y demás- sí. La verdad es que empeño ponen y nadie lo niega. Pero le tienen tan bien cogida la medida que ya ni sorprenden: lo único que hacen es cambiar los adornos del traje.
Para este año, la novedad es que vuelve el hip-hop, una petición propia que han atendido. Y eso que a mí el hip-hop no me apasiona. Pero, oye, es actual.
Vale, de nuevo a vueltas con el nombre. O mejor dicho, con el concepto. ¿De qué va todo? ¿De mostrar las tendencias musicales? No. ¿De buscar la calidad? Bueno, puede, aunque varios borrones en su historial alejan al dichoso escenario de culturas contemporáneas de ese objetivo. ¿De mostrar la diversidad? Debería, pero que va, hombre, que va.
Aquí de lo que se trata es de contentar ciertos gustos. Si leen las hojas promocionales, empezarán a tener una extraña sensación de déjà vu. El mismo perro con distinto collar o, como diría un ausente, nuevos planes, idénticas estrategias. De hecho, casi diría que todos los grupos surgen en el Raval barcelonés. Pero no, eso es exagerar: hay algo más que buenrrollismo en el Palacio de los Deportes. Hay multiculturalidad y mezcla, mucha mezcla. El riesgo es acabar como esas noches en las que uno bebe de todo.
Bueno, ¿y qué tal un Actual en lo que no todo lo programado sea del gusto de quienes lo planean? De momento tenemos lo que nos merecemos o lo que nos saben dar. De música, si les parece, hablamos mañana, que el concierto de ayer (el primero) acabó tarde y las ideas y el alcohol necesitan más horas para asentarse de las que el horario de cierre de cualquier periódico está dispuesto a darme. Nos vemos en el Palacio.
(Publicado en Noticias de La Rioja, 3 de enero 2006)
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