Un nombre de actor famoso y una personalidad desbordante convirtieron a John Wayne Gacy Jr. en todo un personaje estrella entre sus vecinos. Hombre de negocios que acudía a los hospitales vestido de payaso para alegrar los días los niños allí ingresados, Gacy era el prototipo de inmigrante irlandés: católico, trabajador, involucrado con su comunidad y una persona que amaba a su familia.
Gacy, en su infancia, no parecía un inadaptado: en el colegio tenía amigos, era boy-scout y sus profesores le recuerdan como un chico simpático y trabajador. Sin embargo, un accidente cuando tenía 11 años le causó un coágulo cerebral que no fue descubierto hasta 6 años más tarde. Durante ese tiempo, Wayne Gacy Jr. sufrió numerosos olvidos y lagunas mentales.
Poco después, Gacy sufrió un indescifrable problema cardíaco, del que más tarde, cuando fue arrestado, volvería a quejarse. Los médicos nunca supieron decirle de donde venían sus dolores.
Quizás su único punto negro en la infancia fue la relación con su padre, un alcohólico que abusaba físicamente de su madre y maltrataba verbalmente a sus hijos. John Wayne Gacy Jr. nunca le odió, pero tampoco pudo ganarse su cariño.
Al poco de conseguir trabajo (y éxito) como comerciante de zapatos, Wayne Gacy Jr comenzó a engordar y a sufrir más y más del corazón, problemas que le acompañaron durante toda su vida, pero que no le impidieron convertirse en hombre del año para muchas de las asociaciones en las que participó ni tampoco casarse.
No todo era tan brillante: maliciosos rumores no tardaron en aparecer y, mientras Gacy trabajaba en asociaciones de jóvenes, muchos le señalaron como homosexual y le acusaron de abusar de los adolescentes.
Nuestro vecino favorito tuvo que hacer frente a varios juicios e incluso pasó exámenes psiquiátricos, que evidenciaron una personalidad antisocial. Gacy fue finalmente condenado a una década entre rejas: entró en prisión con 26 años y su mujer le despreció, divorciándose de él. Tras 18 meses de conducta irreprobable, John Wayne Gacy Jr. quedó de nuevo en libertad.
De vuelta en Chicago, John consiguió una casa y trabó amistad con sus vecinos, los Grexa, que incluso le invitaban a cenar en fechas señaladas, como Nochebuena, aunque ellos desconocían las tendencias sexuales de Gacy, quien de nuevo fue detenido por intentar abusar de un chico. Sin embargo, cuando éste tuvo que presentarse al juicio, no dio señales de vida, por lo que John continuó en libertad. Al poco, contrajo un nuevo matrimonio con una mujer (divorciada y con dos hijas) llamada Carole.
La nueva familia siguió dando fiestas y barbacoas en su jardín, como todo americano. Los Grexa eran agasajados por Gacy con fiestas caseras en las que, sin embargo, había algo extraño: un mal olor constante en la casa de John que unos achacaban a ratas muertas y que él aseguraba que era producto de la humedad. La peste no era motivo para quedarse fuera de las fiestas de John Wayne Gacy, que en ocasiones llegaron a alcanzar los 300 invitados.
Al poco, John montó su propio negocio, una tienda de decoración y pinturas para la que siempre contrataba empelados jóvenes. Cuestan menos, aseguraba Gacy a sus amistades, ocultando por supuesto su intención de seducirlos.
Poco a poco, las orientaciones homosexuales de John comenzaron a hacerse patentes, hasta el punto de que su mujer encontró revistas de jóvenes desnudos desperdigadas por la casa. Con su vida sexual anulada, Carole decidió divorciarse.
Sin embargo, John no cesaba en sus ínfulas de grandeza y quiso triunfar en la política, para lo que comenzó a participar en toda actividad benéfica que tuviera algo de notoriedad pública, incluso disfrazándose de Pogo, el payaso.
Sin embargo, la desaparición de un chico de 15 años, al que Gacy le había ofrecido trabajo, acabó por precipitar todos los acontecimientos. Un primer registro de la casa encontró poco o nada, pero las investigaciones continuaron y la policía se encontró un caso de dimensiones insospechadas.
En tres años, el amable vecino de nombre de pistolero violó, torturó y mató a una treintena de personas, así como a otros pocos afortunados que salieron vivos. Gacy declaró que no recordaba haber asesinado a nadie y su psiquiatra corroboró su estado mental, aunque ninguno explicó por qué el vecino con nombre de pistolero cavaba tumbas bajo su casa mucho antes de cometer los asesinatos.
Todo ocurrió en la zona de Chicago (Illinoise), lugar al que Sufjan Stevens ha dedicado todo un disco, incluida la titulada John Wayne Gacy Jr, una maravillosa balada impregnada a la vez por el asco y la atracción que provoca este asesino en serie. Podéis disfrutarla aquí. Y si tenéis dudas de vuestros vecinos, o incluso de mí, mejor mirad debajo del suelo de casa, allá donde escondemos nuestros secretos.
Tags: Asesinos en serie, Sufjan StevensHis father was a drinker and his mother cried in bed
Folding John Wayne’s t-shirts when the swingset hit his head
The neighbors they adored him
For his humor and his conversation
Look underneath the house there
Find the few living things, rotting fast, in their sleep
Oh the dead
27 people
Even more, they were boys, with their cars, summer jobs
Oh my God
Are you one of them?
He dressed up like a clown for them
With his face paint white and red
And on his best behavior
In a dark room on the bed he kissed them all
He’d kill ten thousand people
With a slight of his hand, running far, running fast to the dead
He took off all their clothes for them
He put a cloth on their lips, quiet hands, quiet kiss on the mouth
And in my best behavior
I am really just like him
Look beneath the floor boards
For the secrets I have hid



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