Actual cerró sus puertas con la peculiar propuesta de Asian Dub Foundation (ADF). Los británicos pusieron música a La Haine (El Odio) para resaltar de nuevo los problemas de la integración racial/de clase en esta ‘Fortaleza Europa’. Tres problemas pudieron echar por tierra el experimento. El primero, los subtítulos en inglés, un fallo organizativo olvidado [...]

Actual cerró sus puertas con la peculiar propuesta de Asian Dub Foundation (ADF). Los británicos pusieron música a La Haine (El Odio) para resaltar de nuevo los problemas de la integración racial/de clase en esta ‘Fortaleza Europa’.

Tres problemas pudieron echar por tierra el experimento. El primero, los subtítulos en inglés, un fallo organizativo olvidado pronto por el público. El segundo, el empeño en la mesa de mezclas por sepultar los diálogos bajo la música. Y el tercero, el que más les atañe, el excesivo desapego de ADF por las imágenes.

La música de cine es, esencialmente, narrativa: ha de ser sugerente, pero también enfatizar la proyección. Al comienzo, ADF no supieron evitar la tentación de rellenar todos los huecos, de no dejar espacios en silencio, de no dejar respirar a la propia película; un error que fueron corrigiendo con el paso de los minutos.

La Haine nos permitió, además, descubrir a un grupo que se aleja por completo del discurso cantado y, sin embargo, es capaz de mantener su posicionamiento político. Con ello ganan también fiereza. Para muestra el último movimiento, una bacanal desatada del mejor ruidismo: furia sonora perfecta para describir nuestros errores.

Llegados a este punto, y viendo la explosión en Francia, la tesis del film que musicaron ADF el domingo (y la suya por tanto) es ahora más real que nunca: esta sociedad se despeña por el precipicio y sigue pensando “hasta aquí, todo va bien”. Veremos qué ocurre en el aterrizaje.

(Publicado en Noticias de La Rioja, 9 de enero de 2006)

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